A mis 20 años tuve un novio, su nombre Alonso, le decían Poncho de cariño.
todo marchaba bien, unos hermosos ojitos verdes que me encantaban, siempre se lo dije que esos ojitos eran míos.
Mis suegros me amaban y hasta el día de hoy llaman y me aprecian mucho.
Mi madre vivía feliz con Alonso, nos encantaba ir a patinar y a bailar. Pero lo bonito no dura para siempre como en los cuentos de hadas.
Otra chica llegó a su vida y me engañó con ella, con el tiempo el se hizo novia de ella y al pasar de los meses conocí a otro chico, José, un pelirrojo.
Alonso siempre que llegaba a ver a su novia pasaba a saludar a mi casa y yo me escondía para no verlo, porque sea como sea siempre lo quise.
Las pocas veces que lo vi me pedía un beso y nunca se lo di porque respetaba a José, así que le ofrecí ser su amiga, que más podía ofrecer..?
Su familia me invito a un paseo familiar a una finca preciosa, había un lago precioso, fue muy lindo a pesar de todo. Ese día tomé algunas fotos con su familia y conmigo. Para su cumpleaños le llamé a felicitarlo y se escuchaba triste, creo que la vida ya tenía algo preparado para él. Por cosas del destino empecé a tener dificultades en mi relación con José, era muy posesivo, celoso y me prohibía incluso salir con mis amistades o familia. Estaba cansada de esa relación tóxica que me llevó 3 años de mi vida y en ese tiempo Alonso siempre llegaba a saludarme y me llamaba. Una vez incluso le dije , si algún día el destino nos unía en el mismo lugar y sin que ambos tuvieramos pareja me casaría con él. Pero no sin antes trabajara en el bienestar de la relación y el respeto. Además el tenía a su novia a la cual yo no le agradaba mucho y aunque nunca hice que Alonso la engañara conmigo ella si lo engaño a él múltiples veces, el Karma diría yo, pero uno no puede desearle el mal a nadie.
Una noche estaba yo en mi habitación y me llama mi madre.
-Noe te busca Alonso y yo no quería salir, él siempre me pedía que volviéramos y aunque yo no estaba bien con José aún así lo respetaba.
No sé si fue el destino, pero algo me dijo que saliera a verlo. esa noche nos sentamos a hablar en el corredor de la casa, el llevaba un pantalón de mezclilla celeste y una camiseta blanca. Reímos al contar anécdotas y me miraba a los ojos. Me preguntó si me gustaban sus ojos porque vió que yo no dejaba de verlos. Le respondí que sí y que a pesar de las circunstancias esos ojitos verdes siempre serian míos y el respondió que sí, que siempre serian míos. Como en todas las demás ocasiones me pidió un beso y al igual que en esas le respondí que no, porque él tenía a su novia y yo también a José.
Me dijo que si podía darle un último abrazo y claro que se lo di con todas mis fuerzas, sentí tanta nostalgia y un vacío que no podría explicar. A la semana terminé con José porque me engañó con una estudiante de él.
Maldito..!
Y yo de tonta siendole fiel.
15 días después quería llamar a Alonso para saludar y de una u otra forma contarle que había terminado con el idiota de José pero en vez de eso llamé a una prima y se nos hizo eterna la charla al teléfono. A la 1:00 am la novia de mi hermano mayor llamó a casa y mi madre respondió la llamada, me levanté asustada y pregunté si pasaba algo, mi madre como balde de agua fría me dió una de las noticias más fuertes de mi vida. Alonso tuvo un accidente y murió. No lo llamé, no le pude dar la noticia de que en un futuro tal vez podríamos haber vuelto. Sentí como un frío descontrolado recorría mi cuerpo, quería gritar, quería llorar, quería volver el tiempo, pero nada de eso funcionó. Fui a su velorio y ahí me encontré con su novia la cual a penas me vió corrió hacia a mí y me abrazó, me dijo al oído, El siempre te amó, siempre.
Es como sentir el mundo caer a tus pies. aún me duele su partida después de 16 años, aún duele que mi Poncho ya no esté.