Doy un paso fuera, apenas tengo los dos pies en el exterior de mi casa todo a mi alrededor cambia drásticamente, ya no me encuentro en la puerta, no se escuchan autos y no hay ninguna casa alrededor. Lo único que ven mis ojos es un amplio terreno árido de suelo rojiso con varios montículos de tierra de diferentes tamaños, es un sitio totalmente desconocido para mi. Mientras observó cada detalle de este extraño y misteriso lugar escucho un fuerte estruendo que hace temblar el suelo levantado una espesa nube de polvo, con mis brazos protejo rápidamente mis rostro para evitar que el polvo entre en mis ojos.
-- ¡¿Que acaba de suceder?! -- pregunto asustado.
Busco desesperadamente la dirección de donde provino el ensordecedor estruendo. Al ubicar el lugar me sorprendo, entre la gran nube de polvo se puede divisar un objeto realmente extraño, cuando se disipó, mis ojos por fin ven que frente a mi está una gran nave. Sin darme tiempo para creer lo que me encuentro observando, se abre una compuerta de la nave saliendo de ella unos seres realmente extraños, su fisionomía parecida a la humana pero más altos y con extremidades más alargadas, con un color de piel blanco como hueso y en sus rostro no se hallan ojos ni boca visibles.
-- ¿Quienes son ustedes? -- pregunto con el último rastro de valentía que habita mi cuerpo, pero, no obtengo respuesta.
Miro a mi alrededor desesperado, me encuentro rodeado por estos seres sin rostro, un escalofrío recorre mi cuerpo y hace que el miedo se apodere de mí cada vez más rápido. Busco con mi mirada posibles salidas desesperandome cada vez más, todas las posibles están bloqueadas por ellos, en definitiva no tengo escapatoria. Tres de estos extraños seres se acercan y el miedo me hace retroceder, lastimosamente sus pasos son más largos que los míos y me alcanzan rápidamente. Dos me sujetan de los brazos y el tercero se acerca a mí rostro, y con una especie de cristal verde esmeralda hace un corte en mi mejilla derecha. No puedo evitar quejarme por el dolor mientras una gota de sangre cae lentamente por mi mejilla y miro como termina su camino en el cristal que sostiene el ser sin rostro.
A mi alrededor los demás seres parecen mirar detenidamente el cristal que absorbe la gota de sangre y para mí sorpresa crea un respaldor enceguecedor. Cierro los ojos y quedo un poco atontado por la luz, puedo escuchar gritos de alegría entre ellos y siento como lentamente sin que yo oponga resistencia me conducen dentro de su nave, ellos camina y yo los sigo por algún razón. Me conducen a un gran salón en el que todas esas criaturas sin rostro forman un círculo en el cual me dejan en el centro a varios metros de ellos y así todos puedan observarme como si se tratase de una animal exótico que todos desean ver, un espécimen invaluable y por alguna razón yo soy ese espécimen.
Después de varios minuto, en los cuales escuche murmullos sin sentido para mí, en un parte de este círculo perfecto, este se divide dejando una especie de pasillo por el cual caminaba otra de estas criaturas, al parecer más alto pero encorvado y de de una piel más pálida que los demás, un anciano, a mi parecer. Sigue avanzando y detrás de él se va cerrando el círculo. Al llegar a mi me mira detenidamente o al menos eso es lo que siento y después de unos segundo voltea a mirar a todos a sus alrededor. El anciano comienza a hablar en un lenguaje extraño y sin sentido que por alguna extraña razón después de algunos segundos comienzo a entender.
"Hermanos, hermanas, pueblo mío, vuestros y de nuestros antepasados, hoy por fin, después de tantos siglos de espera, a llegado el ser que a estado en nuestras leyendas desde tiempos inmemoriales. Este día quedará en la historia de nuestro pueblo como un día de gloria y regocijo, porque a llegado nuestro salvador ¡El elegido!"
Toda la multitud se encuentra alegre y espectante a lo que dice mientras el anciano continua hablando.
"Por fin será quitado de nuestras vidas ese horrible apodo puesto por esas razas que nos denigran llamándonos "Sin rostro", no más hermanos, nunca más sufriremos su desprecio y volveremos a la gloria que teníamos en el pasado antes de ser maldecidos"
Yo solo puedo observar sin poder decir nada mientras dicho anciano, sigo hablando a su pueblo sobre los beneficios que tendrán ahora que yo me encuentro entre ellos, no entiendo lo sucede.
"¡Es hora de comenzar con el ritual!"
Dice el anciano y las miradas de todos se centran en mi lo cual me hace temblar, no se que es lo quieren decir con un ritual, pero no creo que sea bueno. El anciano se acerca a mí y yo retrocedo asustado.
-- ¿Que piensan hacer? ¿A que se refieren con la palabra ritual? Díganme -- pregunto a pesar de que no obtendré respuesta.
Cada vez está más cerca y por algún motivo puedo oír y ver risas aterradoras en rostros sin boca y ojos. El terror invade mi cuerpo, no comprendo nada y eso hace más aterrador todo a mi alrededor. Me pongo de pie y retrocedo cada vez más asustado, no tengo escapatoria, no hay nada que puedo hacer ¿Gritar? Si gritar. Mi voz ¿Donde esta? No puedo gritar, que está sucediendo. El suelo está desaparecido, ahora caigo al vacío, no estoy en la nave, no estan por ningún lado esas criaturas sin rostro, estoy rodeado de agua, está fría, helada, me congelo, me ahogo. Me ahogo, ayuda.
Despierto asustado. Jadeo por el miedo, estoy empapado en agua. Suspiro aliviado, solo fueron mis hermanos otras vez con sus bromas, me tiraron agua mientras dormía, dios estos niños a veces se pasan, casi muero del susto, aunque bueno me despertaron de mi pesadilla, que alivio.
-- ¿Les parece divertido? -- les digo mirándolos enojados.
Solo recibo sus risas mientras escapan de mi habitación, niños traviesos. Río y miro el espejo que esta en mi habitación. Yo tengo, tengo una pequeña herida en la mejilla, un corte, no es una cicatriz, es una herida resiente, ni siquiera parece tener un día.
-- ¿Acaso, no fue un sueño?