Soy la que extraña a los que ama y la que olvida a quienes la olvidaron, la que se rompió como un cristal cuando la vida le dio de lleno la peor amargura.
Soy la que no sabe de rencores, la que se enoja fácil y se que no más fácil pero no pierde la memoria. La que se preocupa por todos porque todos los suyos son un pedazo de si misma.
Soy la lluvia en calma, cuando las ausencias inundan los ojos y también soy la tormenta que puede desatar en un suspiro. Soy la que aguanta toda tempestad, mientras llega la calma.
Soy la que ama, más allá de ella misma sin importar cuanto amor hay del otro lado de la acera pero que está aprendiendo a distinguir quien si, quien no. Soy la que espera que corresponda el amor que doy desde lo más profundo de mi corazon.
La que ve más allá de las máscaras por mucho que se quieran disfrazar. Soy la que ve tu máscara, pero sigo esperando que me ames o esperando que me ames.
Soy la que la vida forjó a fuego y golpes como el acero. Soy la que tiene un corazon de acero, pero edta dispuesto amar. Soy la que sostienen las raíces aunque le hayan nacido alas.
Soy la noche con sus secretos y el día con su luz. Soy el invierno que da paso en la primavera porque la vida no es un invierno eterno y aunque no queramos verlas llegarán las flores. Soy la que espera por un amor verdadero.
Soy quienes me amaron y quienes no lo hicieron. Soy quienes me tendieron la mano cuando no lo esperaba. Soy la que esperaba la mano que nunca llegó pero creí que estaría ahí para mi cuando la necesitara.
Soy fiel a lo que siento, a lo que vivo, a las emociones que corren por mis venas. No soy lo que todos quieren, ni lo que todos esperan, soy la que pocos conocen y menos comprenden. Pero soy la que ríe, vive y es feliz aunque nadie me comprenda.