—Pero ahora no está, se fue a Tokio y la última vez que nos vimos... Él me había dicho lo mismo...
—Te amo.
—Eso mismo. —solloce.
De pronto, unas manos tocaron mi cintura dándome un susto al tiempo que susurraba en mi oído —Te amo...
—¿Que...? —jadee aturdida, me voltee y lo tenía frente a mi.
Mire a su madre con asombro quien estaba detrás de él —No había subido. —me contesto sonriente —Creo que los dejaré solos... —entonces, entró al aeropuerto.
—Pero tu mamá... —le dije —E-estaba triste
Él sonrió —Claro que si, estaba a punto de abordar un avión a Tokio ¿cómo no?
—¿Estabas...? —pregunté sin creerlo
Asintió —Eso depende de ti, ¿eso quieres?
—¡No! —dije en el acto —N-no quiero... A menos que tú lo desees... —mire el piso, apenada
—Bien, porque yo tampoco quiero. —me tomó del mentón y me obligó a verlo — ¿Puedo escuchar una vez más esa frase?
—¿E-escuchaste...?
Sonrió —Absolutamente todo —me afirmó —¿Puedo?
Sonreí como boba y asenti —Te amo.
Él me jalo más hacía su pecho e inclinandose hacia mí, me besó y susurrando junto a mis labios, me dijo —Te amo.
Rodee su cuello con mis brazos y nos besamos con tranquilidad, pues ahora sabíamos que nuestros sentimientos, eran y siempre fueron mutuos.
¡Fin!