Tome un taxi en dirección al aeropuerto.
Tenía mi reloj marcando las 8:15 así que era buen tiempo, pero no podía confiarme.
El taxista era rápido pero no lo suficiente como para lograr salir antes de que el tráfico se acumulara.
Los coches avanzaban lento y yo me estaba desesperando...
Mire mi reloj después de un tiempo y eran las 8:55 a.m
Maldición...
Intente no desesperarme, pero fue imposible, faltaba unas cuadras para llegar al aeropuerto y el tráfico no avanzaba.
—Lo siento... —me disculpe con el taxista y salí del auto.
Corrí rápidamente dejando el tráfico a mis espaldas.
Mire mi reloj mientras corría: 9:15 a.m y aún me faltaba.
Pero no me daría por vencida. Corrí hasta no poder más...
Llegue al aeropuerto a las 9:25 a.m y entre a la sala.
Como loca lo busque pero no lo encontré y no sabía cómo iba vestido.
Rápidamente corrí a recepción y pregunté por el vuelo a Tokio.
—El vuelo...—pero antes de contestarme el parlante lo hizo por ella
"Vuelo 2482 con destino a Tokio saldrá por el hangar 7"
Mire las puertas y el hangar 7 estaba lejos de recepción.
Corrí hacia la sala y al llegar lo busque pero nuevamente no lo encontré.
Camine entre la gente con desesperación hasta que de pronto, por estar distraída choque con su madre.
—Querida, ¿qué haces aquí? —al verla y observar su expresión de tristeza mezclado con aquellos ojos rojos, mi corazón se detuvo.
—¿Él...? —no pude terminar la frase
Él ya había entrado al avión.
Su madre sorbio su nariz —Oh Nena...
Me aleje de su madre y en la silla más cercana me senté intentando respirar tranquilamente.
—¿Qué haces aquí? Deberías estar en la escuela. —me pregunto su madre
—Y-yo... —balbucee —Y-yo... —me levanté con prisa y sin decirle nada me aleje de ella.
—Espera...—me gritó, pero ni caso le hice.
Salí del aeropuerto, sintiendome horrible. Estaba cansada de todo. Sin evitarlo solloce.
—Diablos... —me abrace a mi misma
—Querida... —escuche a su madre detrás de mi — ¿Qué...?
—Yo sólo quería verlo —le corte sin mirarla no tenía fuerzas para ello —Me enteré que se quería ir a Tokio y yo sólo...
—¿Sólo...? —me pregunto
—Yo sólo... Queria decirle... —me seque las lágrimas —D-decirle que lo amo...