Parpadee para salir de trance.
—La reja se cierra —me dijo con premura —Tienes que irte, está en su casa empacando.
En ese momento sin pensarlo, comencé a correr con todas mis fuerzas.
Mire a su prima por encima del hombro y le grité — ¡Gracias!
—¡Suerte! —me deseo
Corrí hasta la reja y justo antes de que cerrará salí de la escuela ante el grito del guarda.
Bien, luego atendería las consecuencias, primero tenía que llegar a su casa.
Corrí como si mi vida dependiera de ello, en el trayecto golpee gente, las pise pero no me importó, tenía que llegar a él.
Cuando hube llegado: cansada, agotada, sudada me paré para tomar aire. Toque el timbre y cuando me abrieron la puerta, su hermano asomo.
—Hola ¿que haces aquí? —me preguntó —¿No deberias...?
—¿D-dónde... —asese —Esta...
Su hermano me entendió y me respondió al acto —Acaba de irse al aeropuerto, su vuelo sale a las 9:30 a.m.
—¡Diablos! —me calme y lo mire —Gracias...
Entonces salí corriendo de nuevo lo más rápido que pude.
Tenía que llegar a tiempo al aeropuerto.
Continuará...