—Me estoy durmiendo, pero me siento extraño, ¿qué tipo de droga consiguió este hombre?
Alex no da para más, se quedó totalmente dormido. Mark sonrió, estaba atraído por la belleza natural de Alexander, con sumo cuidado le quitó la ropa, tomando su pantalón delicadamente y acomodando su bóxer solo para mirar. Su cara dormida se parece al de un ángel, sería un pecado no verla por mucho tiempo. Acaricio su cara con las yemas de sus dedos pasándola en toda su cara hasta llegar a su parte baja del cuerpo.
—Ah… Qué rico… —Alexander murmuró semidormido.
—Nada solo te toco tu hermoso cuerpo, ¿Quieres que haga más?
Mark pasaba su mano en su pecho, abdomen y finalmente en su entrepierna. Disfrutaba mirar cada centímetro de su piel. Antes no se atrevía a tocarlo así, pero después de lo que le contaron sobre Alexander…
—Detente. Por favor, esto… No deberíamos estar haciendo esto.
—Solo piensa que es un sueño, que se siente real ¿Si? Te voy a besar.
—Mmm…
Mark procedió a acercarse al chico ebrio, como vio que él no se apartó, juntó sus labios con el contrario y masajeo. Se aprovechó de su disponibilidad para ir bajando sus besos a su mejilla, quijada y finalmente su cuello, donde dejo un par de moretones.
—Ahhh…Ya basta, detente, me dejarás un moretón —suplicaba sin querer—. Pero realmente esto se siente muy bien.
Mark decidió ir más lejos, se inclinó más abajo, dejando besos en todo su cuerpo y cuando llegó a su parte más sensible, comenzó el sexo oral.
—¿Cómo sabes…?
Alexander se estremecía a cada movimiento que hacia la lengua de Mark. El macho dominante paso su mano en todo el cuerpo de Alexander, asegurándose de no dejar ningún espacio sin tocar. Subió hasta quedar frente a frente con Alex, lo besó muy apasionadamente sin dejar de tocar a su amigo. Alex aún estaba muy mareado y drogado como para resistirse a sus besos. Al separarse, miró a su amigo, cada expresión que hacía mientras lo tocaba, le encantaba verlo de esa manera.
—¿Ya estás listo, verdad?
—Listo, ¿para que? ¿No me digas que…?
—No creo que deba decírtelo.
A estas alturas, Mark ya no quería saber que diría Alexander sobre esto, iba a continuar hasta el final y a hacer que a su amigo le gustara. Pero no pensó que Alexander reaccionaría mal. Se acostó al lado de su amigo, quien estaba terriblemente dolido y cansado. Estaba acostado boca abajo debido al dolor de su trasero, pensó que jamás
podría volver a sentarse de nuevo.
—Uff… Eso fue impresionante. Eres bueno en esto, Ali, deberíamos hacerlo más seguido para que te acostumbres.
Mark solía decirle “Ali” a Alexander en señal de burla. El chico le acariciaba las nalgas a su amigo y le da una nalgada. Alexander gimió.
—Pásame el cuchillo de la cocina.
—¿Para qué?
—Voy a matarte —respondió Alex con cara de demonio—. Ahora…
—No lo harás, hasta que pase el efecto de la droga, ¿estás bien?, ¿te duele? Vamos a bañarnos.
—¡Me duele desgraciado animal, no puedo levantarme! ¿Qué me hiciste? Maldito… —exclamó Alexander tratando de levantarse sin tener éxito—. ¿Qué brujería es esta?
—Nada, solo bebiste demasiado, te drogaste y te hice mío —dijo con una sonrisa ladina.
—Me las vas a pagar un día de estos.
—Cállate, vamos a ducharnos.
En la ducha, Mark preparó la tina para Alexander, le puso agua caliente, supo que su amigo no podría estar parado por mucho tiempo, así que la tina era la mejor opción. Ayudo a su amigo a entrar en ella, pero Alex no le dirigió más la palabra aun con Mark ayudándolo a bañarse y a vestirse. Regresaron a la cama juntos y se durmieron sin hablar sobre nada en especial, únicamente para decirse las buenas noches.
Al día siguiente, Mark preparó el desayuno, pensó que quizá si lo mimaba como sabía que a Alexander le gustaba, podría perdonarlo y olvidar que ayer cometió una locura. No era homosexual, pero estaba enamorado de su mejor amigo… Solo que no supo manejar la situación, no era experto en sexo con otro hombre. Alexander no quería comer, pero al ver como su amigo desayunaba huevos con tostadas y café, se le antojó y se acercó a la mesa con vergüenza, Mark sonrió un poco, le movió la silla para que se sentara a su lado y Alexander se sentó con cuidado.
Quizá y solo quizá… si Alexander lo amara…
***Hola! Espero que les haya gustado este fragmento de la novela "La obsesión de Mark" pueden encontrarla completa en mi perfil con el mismo nombre. Está terminada***