—¿Qué? —le dije asombrada —No entiendo...
—El día que te me declaraste en la terraza no esperaste a que terminará de hablar, simplemente te fuiste. —me miro molesto
—Y-yo... —balbucee —No creí que debiera quedarme si... —me detuve
—Si... ¿ya te había rechazado? —me pregunto
Yo sólo asenti.
Él suspiro y cruzandose de brazos me dijo de un jalón sin que lo pudiera digerir. —Eres una chica torpe la mayoría de las veces, cuando te dije que me gustaba otra, tú sólo te rendiste y no sólo eso si no que hasta me ofreciste ayuda... No te quedaste a que terminará de hablar eso me da a decir lo mal educada que puedes llegar a ser. —suspiro —Aquel día te quería decir que...
En ese momento estalle. —¿Tú que te sientes? ¿El rey del mundo? —puse mis brazos en jarras —No me quedé porque no quería seguir sintiéndome mal. Después de eso tú te apareces en mi salón pidiendome ser amigos.
—Eso no...
—Después de te veo con otra y al ofrecerte ayuda me la aceptas, los poemas ¿para quién más son? Pues para ella.
—Corrección —me corto —Eran para ti.
Lo mire sorprendida, resople —No te quiero —me crucé de brazos.
Él me miro por un momento antes de asentir y se alejarse sin decir nada.
Mientras le miraba irse, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo.
Continuará...