Estaba confundida.
¿Me había preguntado qué?
Lo mire por unos minutos con cara de:
«¿Qué? No te entiendo...»
Parpadeando salí de trance —Creo... Creo que... —trague saliva —Que si le preguntas a ella eso quedará aturdida
—¿Cómo tú?
—Emm —mire el piso —N-no...
—Eres muy obvia —sonrió —Perdón, sólo quería... Nada, olvidalo.
Lo mire perpleja y mi sangre hirvio —¿Qué? ¿Qué querías decirme?
—Nada...
Me levanté del columpio y le sisee —Ni siquiera se que hago aquí. —sin mirarle, pase de largo y salí del área de juegos hasta que sentí una mano detenerme —Escucha... —le amenace, pero al momento de voltearme hacía él, me besó.
Sus labios estaban tibios y salados, quede aturdida por un momento hasta que, sin resistirme, le devolví el beso.
Nos mantuvimos así por un minuto hasta que al separarme me dijo —¿Tú crees que así este bien?
—¿Qué? —pregunte aún aturdida
—Demostrarle mi amor así...
Quede con la boca abierta, había quedado como una verdadera estúpida.