Nunca estuve lejos, siempre estuve a su lado, siempre con ella. Siendo opacada en todo lugar y en todo momento. Porque ella se lleva todas las miradas, ella se lleva todas la sonrisas, todo lo que quiero, quise o quisiera tener, ella lo tiene.
Ella que al caminar se lleva la atención de todos, que siempre está cerca de los que están muy lejos de mi alcance. Ella que mueve su cuerpo con perfecta coordinación a todos lados robándose miradas y saludos. Ella que siempre es tan vivida y fugaz. Quien logra ser aceptada incluso con sus malas, quien logra agradarle a todos. Quien al sonreír te derrite.
Ella que es tan hermosa que merece ser llamada Afrodita porque solo la reina de la belleza es comparable con tal magnificencia. Que al mover su pelo de un lado a otro es incapaz de ser notada, que ruidosa, molesta y puede llegar a ser insoportable, pero vamos, ¿A quien le importa? Es Ella.
Esa a la que elegiste y seguirás eligiendo. Esa que te hace sonreír de forma inconsciente. Y entiendo el hecho de que la hayas elegido porque en tu lugar yo habría hecho lo mismo.
La misma a la que llamó amiga, con la que camino a casa todos los días, son la que me rio y hago bromas. Esa que al mirarme me hace pensar que podría ser como ella y luego me arrepiento de siquiera tratar de comprarme con ella. Y es que me encantaría decir que no al envidio, pero sería una completa mentira. Decir que no quisiera matar a todos con una mirada, que cada ser qué hay en una sala caiga rendido ente mi voz, que al mirar mi cuerpo pueda sentirme realmente feliz de lo que veo. Mentiría si dijera que no me gustaría ser todo lo que ella es.
Entiendo que si tuvieras que elegir entre un gran intelecto y un gran cuerpo prefieres se segunda. Se que elegirías uno sobre el otro sin pensarlo dos veces. Se que te quedarías toda la noche para escuchar sus quejas y también se que no me darías un tiempo de tu día para que pueda felicitarte.
Entre todo, espero que un día cuándo la veas a ella aún sonrías. Espero que algo más que su cuerpo te haya llamado la atención sobre ella porque no soportaría verte agonizar cuándo te da cuenta que elegiste a una muñeca. Hermosa por fuera, pero completamente vacía por dentro.