He perdido la cuenta de todas las veces que he caído y he vuelto a levantarme. Desde el mismísimo día de mi nacimiento hasta hoy todas aquellas caídas, golpes y decepciones han forjado a la mujer que soy ahora.
Bella y delicada pero fuerte y valiente esa soy. Me convertí en una Guerrera de la vida que lucha cada día para volver a levantarse.
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-el bebé tiene el cordón umbilical atorado en el cuello- comentó la doctora que atendía el parto
luego de unos minutos por fin logró sacar a la hermosa niña del vientre de su madre.
-Es una niña- dijo la doctora.
-Doctora ¿por qué mi bebé no llora?- dijo mi madre algo angustiada.
la doctora palmeó mi pequeños glúteos causando que rompiera en llanto, mi madre comenta que sintió alivio al oírme llorar.
y si, así me recibió la vida, con un golpe.
pero ese no sería el único que me daría, unos años más tarde, cuando dejé de tomar biberón mi pequeño cuerpo se estremecía y yacía recostada en cama debido al dolor, lloraba intensamente y mis heces se habían convertido en sangre. Mi pobre madre preocupada me llevó nuevamente al hospital para averiguar qué sucedía conmigo.
-Tiene un problema de amebiasis pero se recuperará pronto.
luego de mi recuperación de amebiasis parecía que todo iría bien sin embargo, caí desmayada en medio de mi habitación. Mi madre corrió hacia mí, pude verla venir y ya no recordé nada, cuando recupere la conciencia estaba en un frío hospital en un lugar apartado y se veía bastante solo.
ahí tuve mi primer diagnóstico de lo que más adelante se convertiría en mi tortura, pero también la situación que me llevaría a ser como soy.
Dijeron que no estaban seguros de lo que tenía, así que me enviarían a la gran ciudad para que me realizaran algunos exámenes extra. sin embargo mi madre se veía demasiado preocupada.
llegamos a la capital y me atendieron en un gigantesco hospital, decenas de médicos y enfermeras transitaban por los pasillos de aquel lugar. recuerdo haber sido llevada a un lugar para que revisaran todo en mi sangre, la única forma de determinar si lo que los doctores en mi ciudad habían dicho era realizando dicho exámen.
luego de la toma de dichos exámenes, tuvimos que esperar varios días por los resultados. cuando mi madre lo supo se desmoronó, nunca la había visto tan afligida, la desesperación inundaba su rostro, preguntó si había alternativa para mí.
No sé atrevió a decirme nada, sin embargo su reacción me lo dijo todo, en ese momento fui consciente de que algo muy malo pasaba.
pase años yendo al hospital para que me pusieran unas "vitaminas" que supuestamente me mejorarían, no entendía cómo me mejorarían si cada vez que iba me sentía peor, más cansada y dolorida que antes.
Nadie dijo que tener leucemia sería algo sencillo, pero yo hacía lo que podía. Quise rendirme muchas veces, pero había algo dentro de mí que me impulsaba, no sé de dónde venía está fuerza pero entendí que si mi voluntad y mi mente eran fuertes nada me detendría.
puedo decir que soy de las pocas personas que salió de ese callejón sin salida al que muchos le temen, luego de años de batalla fuí declarada totalmente libre de esa enfermedad tan terrorífica, sin embargo no todo quedaba ahí. Había daños colaterales que las "vitaminas" habían dejado en mí.
Con las manos y articulaciones en general atrofiadas me fuí abriendo paso poco a poco mientras muchos me miraban con lástima, no sé que me dolía más si mi cuerpo cuando intentaba moverme o las miradas de aquellas personas; lo uno lastimaba mi carne y lo otro me quebrantaba el alma.
Con fuerzas de dónde no tenía me levanté y recuperé asistí por mucho tiempo a diferentes tipos de terapia, aunque mis articulaciones nunca volvieron a ser como antes todo está mejor ahora. No puedo decir que mi vida haya sido la más dura; pero si sé una cosa, nosotros somos los que decidimos con qué ánimo y con qué cara queremos afrontar la vida.
Mi decisión fué esta: viviré cada día con la mejor actitud sin importar lo que pase a mi alrededor; no me dejaré inquietar por lo que piense o diga la gente sin importar que suceda sé que soy más fuerte que lo que vendrá, aún si el fuego de las adversidades me quema, sé que podré resurgir de mis cenizas como el ave fénix.