Al abrir mis ojos lo primero que se me vino a la mente fue él, suspire irritada.
Me levanté con el más grande pesar y me senté en la cama.
Hace dos semanas que le dije a la persona que más amo que le ayudaría a conquistar a otra.
Mi corazón se contrajo y las inevitables ganas de llorar llegaron, pero antes que eso suceda, me levanté y entre al baño.
Una ducha con agua tibia me despejaria la mente.
Me vestí y baje a desayunar.
Comí como zombi hasta que mi madre me saco de mis pensamientos.
—¿Estás bien querida?
La mire aburrida y le conteste lo mejor que pude —Lo estoy...
—Pareces pensativa ¿ocurre algo?
Negué —Nada...
Terminando mis que haceres me fui a la escuela.
Llegue temprano como siempre, creo que se hizo costumbre después de saber que él llegaba siempre a las 6:00 a.m.
En la entrada principal mire alrededor, lo busque, pero no lo vi, sacudi la cabeza y sonreí.
"Creo que va siendo hora de olvidar"
Me dije a mi misma.
Después de todo él sólo me dio una gran decepción, o tal vez era yo la que decepcionaba.
Continuará...