<> pensé con remordimiento, Katie es mí amiga, bueno quise decir era mí amiga y no se por cuál razón dejó de hacerlo, ya ni me saludo aunque la sigo saludando en la universidad, en la calle y hasta la visitó en su trabajo para saludarla pero no me da ni la cara, solo me ignora y lo entiendo solo que extraño a esa Katie que era alegre, graciosa , desde la última vez que la ví estaba más delgada que de lo de costumbre y decidí ir a su trabajo para llevarle unos sándwiches de jamón y queso para que coma algo... y si todavía me preocupó por ella, trabaja en un café y en un rato será su horario de descanso para así charlamos, cuando entré ella estaba atendiendo unas mesas, me vió y solo se fue
-Katie- dije acercándome a ella- ¿Qué tal?- me vió estaba enfadada y no se que le paso
-¿Qué quieres George?
-solo vine a traerte esto- le dí la bolsa de aluminio en donde puse los sándwiches- para ti, es que estás muy flaca este último tiempo
-¿Me estás diciendo anoréxica?- me dijo furiosa
-no quería ofenderte, solo estoy preocupando por ti- de un manotazo me tiró la bolsa
-no quiero saber nada de ti George, y no se por qué todavía me sigues saludando y visitando al trabajo, solo te quiero lejos- agarré la bolsa y me fui, fue la última vez que crucé esa puerta.
La semana siguiente no ví a Katie en ninguna parte, ni en la escuela, fui a su casa y sus padres me dijeron que tampoco la vieron, era como si ella desapareciera para siempre del mundo, saliendo de la universidad me dí cuenta de que estaba lloviendo fuerte y saque mí paraguas, la calle estaba iluminada por los faroles, en la lluvia escuché un llanto de una persona, me acerque y era Katie en una esquina, estaba bastante mojada y le dí mí suéter y la cubrí con mí paraguas
-George- dijo susurrando angustiada
-quédate en mí paraguas Katie podrias enfermarte - le dije- vamos a mí casa- su cabello castaño estaba mojado, sus manos estaban frías y sus labios temblaban por el frío, cuando llegamos a mí casa, Katie estaba llorando
-lo siento mucho- me dijo- por todo lo que te dije hace tiempo, no me di cuenta de que solo te preocupabas por mí
-solo hice algo que los amigos hacen
-gracias George por estar siempre para mi
-siempre estuviste para mi
-¿Puedo pasar a tu baño?
-estás como en tu casa- subió a las escaleras que llevaban hasta el baño, mientras hacía una sopa, escuché un disparo, corrí hasta el baño, el piso estaba cubierto de sangre y el cuerpo de Katie ahí tirado, me arrodillé y llore
-Katie, por favor no dejes este mundo- para mi ya es en vano, ya se había ido, la acaricie por última vez para que sepa que en la tierra tuvo un buen amigo.
Pasaron los años, me gradué de la universidad y me convertí en un escritor muy famoso, me citaron a una entrevista para saber cuál fue mí inspiración para mí nuevo libro
-cuentenos señor White ¿Cuál fue su inspiración para su nuevo libro?- me preguntó el entrevistador
-mi inspiración para mí libro fue mí amiga Katie, el libro es un homenaje a ella y por eso se llama "Quédate en mí paraguas Katie"