El sol iluminaba con odio, el pasto seco, un inmenso y basto territorio blanco, un leve quejido y un ser gigante en el, oh bueno gigante para el pequeño que estaba a su lado.
-Madre, madre, madre por favor levántate...- el pequeño ser recién novato en la ciencia de la supervivencia y la vida no comprendía lo que pasaba.
-Bert... tranquilo, escúchame atentamente a lo que estoy por decirte- Aquella madre con sus pocas fuerzas trato de hablar con su hijo.
-¿Recuerdas cuando me preguntaste por qué hay tantos pequeños soles en la noche?- La madre miro a su pequeño.
- Si...- él sin entender pero recordando aquel momento.
-Mami tendrá que viajar... pero no te asustes, nunca te dejare sólo- la madre le trataba de explicar mientras estaba recostada en el suelo, sin poder avanzar y con un pequeño frío.
-Pero... ¿por qué? ¿vendrás por mí? ¿cómo saber dónde estás? mami... mamiii, tengo miedo- el pequeño ser no comprendía la gravedad o lo que sucedía.
-Bert, mi pequeño Bert, no seas tontito.... nunca te dejare solo, y siempre me podrás ver- la madre no podía hacer más que mentirle, tal vez así lo llegué a calmar.
-Entonces vamonos mami, eso animales sino nos alcanzarán- Bert, pequeño no sabes que no podrás hablar luego con tu mami, solo vete y muy lejos.
-Bert... por favor mira hacia esa colina- el frío se siente cada vez y ella sabe quién viene con esto
-Yo estoy muy cansada como para seguir, ve tú primero luego yo te seguiré- Oh madre ¿por qué le dirías esto a tu pequeño? ella lo ama y odia tenerlo lejos.
-Pero no quiero ir solo, mami, ¡Bert te ayudará! ya soy un rinoceronte grande ¡Bert puede ayudar a mami!- pequeño Bert por favor no me hagas llorar, pequeño hazle caso a tu mami... pero el seguía a su lado.
-Bert ve tú, yo iré un tiempo después, mmm...- oh no, no por favor, la madre comenzó a quejarse del dolor.
🔴¡BANG! ¡BANG!🔴
-¡Ah! mamiii...- el pequeño Bert se acerca más a su madre.
-Bert por favor escúchame....- la madre lambe a su pequeño y mira como muchas aves vuelan a lo lejos como quien huye de la muerte.
-¿Vez este gran sol que nos ilumina- la madre pregunta a su pequeño.
-si...- contestó
-¿Recuerdas a esos pequeños soles de la noche? ¿pero que también hay una muy grande?- la madre soltó otro quejido por la bala.
-Mami... tengo miedo... mami vámonos... mami...-Bert veía a su madre sufrir pero no sabía que podía hacer, ya nada podía hacer.
-Bert mi pequeño... no ya eres grande y no importa donde esté yo porque... recuerda esto, no importa en qué parte del mundo me encuentre tú y yo siempre veremos al sol, a los pequeños soles y esa hermosa luna, y siempre los veas recuerda que yo también. lo hago, así cada vez que lo hagas va ser como si me vieras a mi, y si tú lloras mientras lo haces también me pondré triste...- La madre ve a su pequeño un poco confundido pero más tranquilo.
-¿Mami... entonces siempre que lo haga será como si te viera a ti?- Bert miro al cielo aunque no podía ver directamente al sol, sabía que estaba allí y también conocía a la luna y los pequeños soles que la acompañaban como si fueran sus hermanas menores.
-Asi es,mi Bert es muy listo-la madre se sentía orgulla