El amor es una virtud o placer que no poseo. Desearía poder embarcarme en la aventura del amor. Enamorarme de esa persona, sentir ese cosquilleo en el estómago causado por mariposas ficticias revoloteando por mi alrededor, imaginarme momentos especiales o simplemente estar sujeta a su mano pero, mi realidad es muy diferente. El amor y yo no van tomadas de la mano.
Decidí rendirme sin intentarlo. Me di cuenta que no importa si lo intento sé cuál es el resultado. El enamoramiento durará unos pocos días, luego todo se desvanece.
¿Vale la pena intentarlo?
Me encantaría decir que si. Que si vale la pena intentarlo y seguir buscando a ese "alguien" especial que pueda compartir mis momentos de felicidad y de tristeza como viceversa.
No rechazo la idea de enamorarme pero lo veo tan lejano. Imposible hasta irreal. Así que, decidí tirar la toalla. Decidí que no es momento de encontrar el amor porque tampoco viene a encontrarme. Debería enfocarme en otras cosas importantes, ¿no? pero aún así, pienso y pienso, en la idea de que... No quiero morir sin la experiencia de haber amado. Se que al final de cada relación te rompen el corazón. Se que todas las parejas no son como lo pintan en los libros o películas, lo sé muy bien.
He presenciado demasiadas parejas a mi alrededor que al final de todo, algunas siguen juntas y otras tienen su fin para darle un nuevo comienzo. En mi caso, no tengo comienzo ni fin. Sigo estancada. Admito que he dicho en voz alta "estoy muy bien estando soltera. Puedo hacer lo que quiera". Admito también que tenía celos y envidia de aquellos que experimentan el amor.
Cómo sea, estoy destinada a estar sola.
Cómo me dijeron una vez, y creo que para consolarme fue: "todavía no llego tu destino. Espera con paciencia que pronto llegará. Todavía no es el momento".
Entonces, ¿cuando será? ¿Cuando será mi momento de ser la protagonista y no un personaje secundario de apoyo? ¿Cuando tendré mi propia historia de amor? ¿Cuando dejaré de sentirme tan miserable y dejar de abundar entre estos pensamientos que me agobian día y noche que los escondo detrás una sonrisa? ¿Cuándo?...
Ya no importa el cuándo ni el dónde ni el porqué. Me queda solo aceptarlo y vivir con esto. En mis momentos de soledad es cuando más creativa estoy o escribo con más fluidez.