En mi sostén mi pecho plano trato de rellenar, mientras que en la falda mi miembro intento ocultar. Estos zapatos que a fuerzas aprendí a usar, ahora pegados a mi están siempre al caminar. La pasarela se ilumina, y mi sonrisa los domina. Hermosa me veo, lo sé, ya que eso es lo que debo hacer. Mis caderas meneare para poder alagos recibir. Hace años que llegue a este a este lugar, quería distraerme de todo mi alrededor, no pude soportar su perdida, así como tampoco su ausencia. Ambos éramos hombres, no sabía que tan malo era eso hasta que lo asesinaron, mataron a mi amado por el hecho de no ser alguien normal. En algo tenían razón, el no era normal, era la persona más especial que jamás conocí, estoy seguro de que era simple envidia de que el pudiera mostrar lo feliz que era a pesar de todo.
Soy un idiota no lo niego, se que el regalar mi cuerpo en una pasarela no cambiará nada. Pero no me importa, si ser hombre era el problema, por lo menos una mujer quiero parecer ahora. Aunque bueno, alguien de bien no he conocido y se que este lugar no haré. Hace tiempo que me encerré en una nube, una nube la cual distorsiona la forma en que ven. Me siento segura aquí dentro, nadie sabe como soy en realidad, así que ahora ya no me lastimaran.