Y ahí está él.
Qué hombre tan guapo, y pensar que él se me declaró primero hace dos años, y es que cómo olvidarlo, ja, ja. Él... Tan dulce e ingenuo...
Su cuerpo posando en aquel sillón para esas cámaras que le toman fotografías muy de cerca, haciendo brillar toda esta sala con el flash...
Sigo viendo a mi novio a lo lejos y termino dándole una sonrisa entre labios sin darme cuenta.
Soy una idiota, ¿Cómo pude haber hecho algo así en este preciso momento? Debo reprimir esa sonrisa, debo disimular a como dé lugar.
No quiero que el detective y el forense empiecen a sospechar de mí.