Relato "Piedad"
Hermanos míos. Hoy nos hemos reunido aquí para dar muestra de nuestra tenacidad y fortaleza.
Nuestra gran reina Lucía, tiene gran fe en todos nosotros, sus caballeros de sangre. No podemos decepcionarla en un momento tan crucial como este.
¿Saben la respuesta del por qué?
Allá afuera existen inmensidad de enemigos que solo esperan a que pongamos un pie afuera para tener la oportunidad de masacrarnos.
Esas personas, no, esas bestias claramente van en contra de nuestros ideales, ideales que forman parte de nuestra reina, y especialmente ideales que fueron creados por nuestro gran señor al que le debemos esta vida.
Es nuestro deber detener a cualquier impío que trate inútilmente profanar esta tierra sagrada que fue construida desde sus cimientos con el sudor y sangre de nuestros hermanos en el pasado.
Cuando salgan al campo de batalla, quiero que cada uno de ustedes vaya con la mente dispuesta a entregar sus vida por él corazón de nuestro gran señor y el de nuestra reina.
Aunque, a diferencia de nuestros enemigos, nosotros somos gente de buena fe y con grandes principios al prójimo.
Por lo mismo, vamos a brindarles el favor de dejar este mundo al darles un sufrimiento mínimo.
No hay caballero más óptimo que yo, Piedad, para sacarlos de su miseria y solo rezar para que sus almas no se pudran en el infierno tanto tiempo.
¡Todo aquel que esté de mi lado, levante su mandoble de plata y dirija su grito hacia nuestros principios!
¡VIVA NUESTRO GRAN SEÑOR!
¡VIVA NUESTRA REINA LUCÍA!