—¿Entregarte a la policía?
Me miró, negó con la cabeza.
—Me entregaré a ti.
—No comprendo. Yo soy la responsable que conozcan acerca de ti, y aún así, ¿quieres entregarte a mí?
—Lo sé, pero también sé que sentiste el mismo amor que yo sentí.
—¿A qué quieres llegar con eso?
—Te doy el maldit0 poder de acabar conmigo. De cumplir tu objetivo.
—Yo- Yo no puedo…
Sonrió al ver que me negaba, se levantó del suelo, tomó mis manos con las suyas y acarició suavemente.
—Me enamoré de usted, agente.
—Es una locura.
—Lo es. Pero no puedo negar mis sentimientos hacia su persona.
—Vendrán por ti, serás una carnada fija para el ejército.
—¿Crees que no lo sé? Me estoy metiendo con la hija del comandante, conozco los riesgos que habrán, sin embargo, quiero hacerlo. Quiero tener algo contigo.
Le miré a los ojos. Me gustaba fuertemente, y no podía negarlo por más tiempo.
Lo besé con deseo, no tardó en hacer lo mismo. Sus manos envolvieron mi cintura, me cargó hasta llegar a la cama, me dejó en ella y empezó a quitarse la ropa.
—Disfrute, agente.
Poco a poco sentí que mi cuerpo y mi mente volvían a la realidad.
—¿Se encuentra bien, agente?
Pude ver a mi padre mirándome fijamente. Había soñado con él nuevamente. Había recordado el momento cuando decidimos dejar todo y apostar por lo nuestro.
—Lo estoy, no se preocupen.
Mi padre me tomó del mentón. ¿Acaso había nombrado su nombre?
—Escuché el nombre de Alex en tus murmullos, ¿tuviste una pesadilla con ese sujeto?
—¿Qué?
—¿Tuviste una pesadilla con él, otra vez?
—Oh, sí. Una pesadilla, una muy fea.
—Ya veo, entonces, no podré darte su caso. Han decidido reanudarlo.
—Pero comandante, yo soy la indicada para acabar con él.
—Tienes pesadillas aún, me preocupa que no lo logres.
—En el trabajo solo somos comandante y agente, no padre e hija. No se debe preocupar, además, no puede negar las órdenes de sus superiores. Ellos quieren que yo me encargue.
—De acuerdo, así será. Igualmente, ten cuidado, pudo ser tu hermanastro pero eso no justifica que tenga compasión contigo.
—No creo que me recuerde. Han pasado muchos años.
—Si tú lo dices…
«Horas después.»
—Alex…
—Preciosa.
Besó mi cuello, logrando que me estremezca.
—Me enteré que te dieron mi caso, ¿qué planeas hacer?
—No lo sé, ¿ponerte las esposas estaría bien?
—Mmm' si las utilizas en la cama no me negaré.
—Idiot4.
—Así me amas.
—No lo niego.
—Te amo, preciosa.
—Y yo a ti, lindo.
—¿Sabes? Me contaron que mi agente soñó con alguien.
—¿Quién es el entrometido?
—No evites lo que te digo. ¿Con quién soñaste?
—Mm' Con mi hermanastro.
—¿Un sueño húmedo?
—Casi, desperté cuando estaba por llegar a la acción.
—Uy' que mal.
—Mmjm'
—¿Vamos a la cama? Quiero hacerle muchas cosas, agente.
—Vamos.