Prologo:
Condenado a una prisión eterna dentro de una espada, Aatrox uno de los ascendidos de Shurima, alguna vez uno de los guerreros mas nobles y poderosos de el imperio, liberado a travez de un desdichado mortal que decidio empuñarlo, despues de miles de años, corrompido fisica y mentalmente, desea volver a su antigua forma de ascendido, pero sin importar cuantas vidas drenara se da cuenta de que su aberrante forma es irreversible. Humillado y solo con sed de venganza, se embarca a una travesia de guerra desmedida para acabar con toda la vida en la tierra para si obtener al fin el silencio que imploraba en su prision en forma de espada, lo mas parecido a la muerte para un Inmortal como el.
------------------------------------------------------------------------------------
¿Eeh? escucho gritos a mi alrededor, pero no son los gritos usuales, son tan familiares... ¿¿mi cuerpo?? ¡Mi armadura y mis alas estan aqui!.
-!Son demasiados¡ y no paran de salir esas cosas.
-Esto va mal, !General Aatrox no podemos con tenerlos¡.
Se veia como una gran pelea se desarrollaba entre el entonces poderoso imperio de Shurima contra los monstruos de el "vacio" que el reino de Icathia habia liberado, horrorosas criaturas que arrasaban todo sin piedad.
Ahora recuerdo, esta fue la ultima batalla que tuve codo a codo con mis hermanos, por primera vez en mucho tiempo experimente el miedo, observaba como eran brutalmente asesinados mortales y ascendidos indiscriminadamente, y mientras mis fuerzas me abandonaban poco a poco, oia los gritos mientras eran devorados por esas bestias, esas voces aun retumban en mi cabeza. ¿Realmente fue una victoria? no hubo celebración, ni ruido mas de el necesario, solo cuerpos y una sensación profunda de vacio dentro, llevamos los cuerpos de los derrotados devuelta al imperio para una sepultura digna, se podia ver en las miradas de los supervivientes, una parte de nosotros habia muerto con nuestros hermanos en ese entonces.
Ahora un campo de batalla diferente se observaba; despues de la muerte de el ultimo emperador de Shurima la anarquia se alzaba en lo que aun quedaba de el imperio, con el tiempo sin ninguna guia que los llevara fueron corrompidos por sus deceos mundanos y la marca que el "vacio" les dejo a los ascendidos que quedaban, llevandolos a una inevitable guerra entre ellos por afan de poder.
Uno de ellos en el suelo, escupiendo sangre apuñalado por una espada en su estomago
--Alguna vez te admire... eras mi hermano, hubiera dado mi vida por ti, como es que... como es llegamos a esto...
Secia uno de los ascendidos con su ultimo aliento.
!!!!¡¡¡¡
¡¡Ah ahh!!...
Decia Aatrox mirando sus manos y brazos deformes despues de sobresaltarse de su pesadilla.
Se levanto ya un poco mas calmado, era de mañana y el sol empezaba a alzarse, solo se escuchaba la brisa de el viento, recogio y limpio su espada que alguna vez lo contuvo, tenia el filo repleto de sangre e inexpresivo se dirigio salir de el lugar donde se encontraba.
Una vista horrorosa se alzaba, casas y recintos destruidos, hombres y mujeres se observaban bajo los escombros, el pozo de agua estaba tintado de rojo mientras algunas partes de esa aldea aun seguian en llamas.
-¿Jmm?
Un sollozo termino aquel silencio mientras Aatrox caminaba atravez de los restos de la aldea, un niño superviviente se encontraba gritando por sus padres, llorando sin consuelo. Aatrox se detuvo lo miro por un momento y lo ignoro retomando su camino para abandonar aquel lugar.
Aquellas mosntruosas abominaciones que alguna vez enfrento ahora era un reflejo de el mismo, era un ser de destrucción que arrasaba con todo, una locura que moldio sus pensamientos en su largo encierro en la espada, sin poder soltar una lágrima, solo podia recordar y lamentarse dia tras dia, año tras año, hasta que sus gritos sordos se convirtieron en odio, sus lamentos en ira, negandole incluso la paz de la muerte, que cree ciegamente poder conseguir porfin con la aniquilación de toda la vida.