Ella: Te cuidas.
Él: Si.
Ella: ¿Te portas bien?
Él: Siempre.
Ella: ¿Me vas a extrañar?
Él: Siempre.
Ella: ¿Me amas?
Él: Si.
Ella: ¿Mucho?
Él: Mucho, mucho, mucho.
Ella: ¿Me amas mucho o demasiado?
Él: ¿Demasiado?
Ella: ¿Me amas demasiado o infinitamente?
Él: Infinitamente.
Ella: ¿Por qué eres tan cursi?
Él: Porque te amo.
Con eso fue suficiente para sentir, maripos... no.
No sentí las mariposas chicle en el estómago, fueron estrellas, eran miles de ellas, alumbrando mi pequeño pero alegre ser. Sin embargo, no me imagine que el se convertiría en una de ellas, una estrella que ahora brillará en el oscuro cielo y que formará parte de uno de mis tantos viejos recuerdos.
Prometió que volvería después de viajar al otro lado del mundo, sin embargo, jamás pensé que podría incumplir su promesa, pero lo más triste y frustrante es que no fue su decisión, si no por la culpa de los azares del destino, el me arrebato lo que más amaba.
Odio infinitamente ese día en el que su existencia pasó a ser inexistente, odio ese instante o segundo en el que perdió la conciencia y el alma, odio pensar que la bella durmiente nunca será feliz pues el príncipe no llegará a darle un beso de las buenas noches, odio la idea de solo imaginar que jamás volveré a compartir con él mis días.
Pero, no, no me arrepiento de verte amado como te ame, sin fronteras, sin límites, sin excusas, sin máscaras, solo yo y plenamente yo, me entregué a tí como si mañana fuera mi último día, aunque fue todo lo contrario.
Al escribir esto siento que podré salir adelante sin ver tu sonrisa cada amanecer, sin ver tu rostro cada momento, sin oler tu aroma a cada rato, sin darte un abrazo cada vez que quiera, sin darte un beso cada que se de la ocasión, sin hacerte el amor cada vez que te encuentres apasionado, solo diré una última cosa, espero que me escuches donde quiera que estés "Porque te amo".
FIN...
...Gracias!