Elata era su nombre, por pura desgracia caí enredado a sus pies, trigeña su piel, el sol celoso brilla mas inútil mente intentando opacar la candente luminosidad de su figura, en esta selvática prisión su belleza me atrapo, su muslos descubiertos y su falta de vergüenza me corrompió y de el camino me salí, ella me llamo... me miraba curiosa y sus labios carnosos mordía mientras mas y mas adentro de la selva se sumergia, como un sabueso tras su presa la seguí. Elata su lacios largo y moreno cabello acariciaba dejando a la vista de este... su bellos pechos dorados, ven, ven... sus labios carmesí me llamaban como el cantó de las aves sonaba, esa... su melodioza voz me sonrrojaba, ¿como no segirla? ¿como no decearla?.
Cuidado, me advirtieron los pobres lugareños al yegar a su aldea, "CUIDADO" con "el espíritu del monte" pues muchos se han perdido, solo su relato queda, sobre la hermosa mujer que apenas cubre parte de su cuerpo con algunas hojas y flores mas bien desnuda camina por la selva, la Chaman la llama madre y los viajeros amante, enloquecen si la ven y sí escapan de su llamado sin querer... se pierden para encontrala.
Los besos de Elata deceo con fervor, pues yo soy él viajero perdido, perdido sí... en el calor de su danzante vientre y el plaser de mi desgracia, no quiero volver solo deceo sus suspiro intenso y el deleite de sus besos, aun que luego la muerte me reclame por reposar entre sus tersiopeladas piernas. Mi tiempo a su lado sera mas corto de lo deceado, pues todo hombre que bebe de su néctar se consume poco a poco y jamas regresa.