Hace dos años conocí a un chico genial, era muy inteligente, muy audaz y era un verdadero caballero.
Empezamos a platicar cada vez más y nos hicimos amigos, él estaba perdidamente enamorado de una chica llamada Kristel, él me contaba todo lo que sentía por ella, como hablaba de ella, y yo cada vez que lo hacía suspiraba, porque me hubiera encantado que él se expresará así de mí. El me empezó a tratar bien, comenzó a ser cariñoso conmigo, me abrazaba, me consolaba, me escuchaba y por primera vez en la vida empecé a sentir que pertenecía a un mundo que no fuera el mío. Con él tiempo yo me enamore de él y ella no le hacía caso, creí que tenía una oportunidad con él, pero cada vez que intentaba decírselo me acobardaba, prácticamente me daba miedo su respuesta. Le escribí innumerables cartas relatandole todo lo que sentía, y hasta donde podría llegar por él, cartas que su emisor era un completo misterio, eso seguía sucediendo y duró aproximadamente cinco meses. Al fin después de un año de pensarlo por fin me decidí, tomé todo mi valor, y con el corazón en la mano le dije todo lo que sentía y que yo era la persona de las cartas.
Él se me quedo viendo y con una cara de decepción me dijo "Tu actitud no va conmigo, siento que merezco más, tú y yo no estamos destinados"
Yo caí en cuenta del gran error que había cometido, me fui humillada y cuando llegué a mi casa, me encerré y comencé a llorar, me dolió sus palabras y más me dolió saber que pudimos haber sido todo.
Lo más difícil fue que estudiábamos en el mismo salón y tenía que verlo todos los días, yo disimulaba pero en el fondo lo quería para mí.