«No te enamores, ya sabes las consecuencias», advertía mi madre, aun cuando yo solo tenía diez años. «Si lo haces, llorarás y sufrirás mucho. No lo hagas»
Ella vivía desilusionada del mundo; mi padre, ausente y; yo, autosuficiente. Iba de trabajo en trabajo y yo, de escuela en escuela. Éramos unas nómadas y todo iba bien hasta que me entere de que mi madre estaba nuevamente embarazada.
—¡¿Embarazada?! —enojé cuando me enteré—
«¿Dónde… donde habían quedado todas sus enseñanzas? ¿Acaso todo estaba mal? ¿Dónde cuadraba mi vida?»
Por el tiempo que dedicaba al colegio, no me había dado cuenta de la relación de mi madre con su jefe. Yo quería a pensar que ella se acostaba con él por dinero y esa cosa que crecía era un descuido, porque así al menos cuadraría algo de todo lo que me había dicho y volvería a ver a mi madre de siempre.
Pero no.
Todo resulto absurdo.
Ella se había enamorado y él le había prometido matrimonio antes de que sucediera el incidente.
—No quiero conocer a tu tonto novio —renegué—. Tú dijiste que el amor es un fiasco. ¡Por eso yo no pienso obedecerte!
La noche en que me presento a ese estúpido tenía una marca de bofetada en mi rostro y las cejas fruncidas.
—Tú vas a hacer lo que yo diga —dijo y yo no pude objetar más.
Aquella noche conocería a los integrantes de mi nueva familia y no podía hacer un escándalo porque estaba bajo amenaza.
—Hola, mi nombre es Malena —me presenté sin ganas—. Estoy encantada de conocerlos. Espero llevarnos bien —escupí resentida con todos los integrantes de la mesa.
El hombre tenía dos hijos con él. Uno era Alain (16 años) y el otro Claude (10 años). Dos escorias; de los cuales, me desharía lenta y suciamente. Ya que estaba más que dicho que pensaba NO aceptar ese matrimonio y que odiaba todo lo referente a tener una nueva familia. Por ello…
«Tranquilízate», es lo que me repetía una y otra vez para no decir groserías. «Tranquilizate», mientras dos ojos canela me observaban.
El primer hermano me miraba y me hacía sentir incómoda.
—¿Qué le pasa? —le susurré a mi madre pero esta me ignoró deliberadamente.
Sentía el mayor repudio de toda mi vida.
¡Quería decir algo! ¡Lo quería decir! No obstante, los platillos se acercaron a la mesa mientras yo calculaba cuanto valían.
«Diablos», resoplaba al entender cuánto dinero se estaba desperdiciado y entonces me quedé callada ante todo.
—Yo quiero hacer un brindis —dijo mi madre emocionada.
Pero antes de que pudiera decir algo más, Alain reclamó:
—No pienso aceptar este matrimonio —dijo y todos en la mesa nos sorprendimos
¡Por fin alguien había dicho algo sensato!
—Bien dicho —reforcé pero de inmediato cerré la boca.
—Hijo, ¿qué pasa? —indagó su padre guardando la compostura—. Yo pensé que estabas de acuerdo con todo esto. ¿Por qué dices estas cosas recién ahora?
—Porque no puedo aceptarla a ella como hermana —respondió el tipo este y yo me ofendí.
No entendía a donde quería llegar pero qué más daba. Estaba en total acuerdo. Yo tampoco lo aceptaba como hermano. ¡Yupi! Tenía un aliado
Entonces Alain se retiró de la mesa, sin embargo tras él siguió su padre.
«Qué bien», celebraba mientras buscaba mis cigarrillos.
—Ni se te ocurra —advirtió mi madre y yo salí a la sala de fumadores.
—Hijo… ¿Qué es lo que pasa? —escuché sin querer al prometido de mi madre.
—Papá es que no lo vas a entender —habló el rebelde en fuga—. Su hija es muy bonita y…
—¿Y eso qué? —preguntó el padre.
—Ella me gusta desde que tenía seis años. Estamos en el mismo colegio y no pretendo quedarme callado. Si se casan no me responsabilizare de lo que pueda hacer bajo un mismo techo —respondió Alain y yo casi logré atorarme con el humo
Esas dos escorias deberían aprender a hablar más bajo.
Nunca en mi vida alguien se me había declarado, ni espera tal cosa de algun chico. No siquiera esperaba que a alguien le cayera. Por eso, lo que Alain había dicho me había dejado algo nerviosa y ansiosa.
—Maldición, yo tampoco me responsabilizaré de lo que pueda hacer bajo un mismo techo —susurré—. Lo dejaré cuadripléjico si se acerca —decidí y entonces regrese a la mesa para conversar con mi madre.