Relato "Belial x Brishen"
Ambos se encontraban sentados mirando hacia la mesa sin hacer contacto visual. Era una situación en la que ninguno tomaba la situación y esperaría a que el otro diera el primer paso.
¿Cómo es que habían llegado a esto? Se preguntan los dos.
—Oye, Brishen—
—¿Qué?—
—Siendo el mayor de la relación, creo que deberías empezar tú primero—
Brishen miró hacia un lado, haciendo de cuenta que no había escuchado nada. Los nervios de Belial también estaban de punta al ver cómo su pareja no hacía nada.
La razón de este conflicto se debía a algo muy simple:
"Los apodos"
Sí. Esos apodos tan comunes que se dan entre las relaciones que forman dos personas. Normalmente se usan para dirigirse de una forma más cálida y linda a su pareja.
Era algo bastante común que se daba entre las relaciones. Sin embargo, ambos habían comenzado con esta relación desde hace ya más de 5 años y hasta el día de hoy ninguno había usado apodos.
No fue sino hasta que sus compañeros se los hicieron ver en la última reunión en que la estuvieron.
Desde entonces, ambos han tenido este conflicto tan peculiar que podría amenazar a la relación.
—¿Es en serio? Tu plan de ignorarme es algo que se lo pasaría a un infante, pero tú ya eres un hombre adulto —
—Sigo diciendo que no hay necesidad de usar esos apodos. Suenan ridículos y hasta ahora eso no nos había provocado ningún problema—
—Puede que eso sea cierto, pero la verdad es que...—
Antes de terminar la oración, titubeó. Se quedó en silencio mientras Brishen lo observaba con mucha cautela.
—¿Qué ibas a decir?—
—... Iba a decir que sería algo lindo —
Aunque los murmuros de Belial eran algo bajos, Brishen entendió perfectamente cada palabra. Por un momento se sintió culpable y ver a Belial en ese estado era algo que le rompía completamente el corazón.
Si quería ver a Belial feliz nuevamente, tenía que poner su orgullo a un lado y ser el que diera el primer paso.
Con todo el peso del mundo y suspirando de gran manera, Brishen se armó de valor.
—N-no te pongas así ... M-m-mi vida—
...
Silencio.
Eso fue lo único que se escuchó cuando terminó de pronunciar esas palabras. Estaba rojo como un tómate. Dentro de su ser, ya había dado por hecho que toda dignidad que tenía, había sido tirada por la borda.
Por su parte, Belial quedó como estatua con unos ojos tan abiertos y también de un color rojo. Al final ambos volvieron a mirar hacia lados distintos con la esperanza de olvidar este momento.
—C-creo que deberíamos dejar esto en el olvido—
—Sí...—
Y así fue como Brishen y Belial no volvieron a tocar el tema, hasta que volvieron a acordarse de él años después.