Si me dijeran… Oye tú ¿Qué es lo que extrañarías si te fueras de aquí?
Yo me lo pensaría bastante antes de responder y… no es porque extrañe muchas cosas –o ya sea, la duda de escoger que extrañaría más–, sino porque no sé.
Mi pueblo natal es muy aburrido.
No hay nada que pueda extrañar.
La comida es desabrida e igual que las personas. La mayoría de las cosas saben a lo mismo que a un engrudo que ni siquiera es asqueroso ni mucho menos delicioso. Todo es gris. Todo es a término medio. Nada es relevante.
Y…
Me pregunto en qué parte de mi memoria quedaron los extremos… y en dónde quedaron los sabores y los colores.
O…
Tal vez, debería abrirme a estas personas no quiero porque no quiero que me contagien su crudo ser.