A mi madre le dijeron que le quedaban meses de vida, como máximo medio año. No estaba preocupada, ni por ella, ni por su salud, ni por su vida. Al tercer día después de recibir la noticia, me encontré caminando con mi madre en el campo de mi padre.
Le pregunté si se iba a morir.
“El médico le había dicho a mi cuñada que vivir cinco meses sería mucho tiempo para ella y que pronto fallecería. Murió cinco años después y el médico que predijo su esperanza de vida murió antes que ella. El médico le había dicho a mi hermana que con la operación podía vivir, doce días después murió”.
“No se necesita nada para morir, lo único que queda es haber vivido.”—Dijo ella