Siempre de niños íbamos en familia al río, siempre llevábamos algo para comer, y pelota para jugar en la orilla, ya que generalmente íbamos pasar el día allí. Ese día fuimos en moto, ya que el río queda lejos del pueblo, aproximadamente unos cinco u ocho kilómetros. Era un camino bastante largo, ya que también era camino de tierra, entramos en un campo. para poder acortar el camino, era un lugar bastante desagradable para andar en moto, ya que había huellas de animales, (vacas, caballos) además... había un puentecito de palos al que teníamos que pasar con las motos, el poso estaba lleno de agua pero pudimos pasar igual. Solo esa parte era algo fea. Luego llegamos a orillas del fin del terreno, donde teníamos que dejar las motos al lado del alambrado, y seguir caminando unos cuatro kilómetros. Atravesando otro campo a pie.
Desde ahí, empezó lo bueno.
El paisaje siempre es hermoso, se pueden ver animales silvestres, y disfrutar de los árboles, el cantar de las distintas aves.
Era fin de semana, a lo que fuimos con mi padre, mis hermanos y unas amigas. Mientras nosotros jugábamos, mi padre para no aburrirse se iba de pesca aprovechando la ocasión.
En primer lugar nos pusimos a recorrer y obserb todo.
Más al rato nos dio hambre y empezamos a merendar lo que llevamos. Luego cayó la noche y ya me había dado frío, entonces una de las chicas me dice para hacer una fogata, y la hice, enorme... ya que teníamos frío. mi padre había pescado algo, a lo que lo limpié, le puse una ramita y lo puse al fuego.
Lo comimos con los demás, aunque al principio nadie quería, y después no se resistieron.
llego la hora de volver a casa.
Preparamos las cosa para regresar, pague la fogata, y volvimos a caminar, los cuatro kilómetros hasta las motos, siendo aproximadamente las ocho de la noche, el camino estaba obscuro, pero nosotros teníamos linternas para alumbrar el camino.
Yo caminaba cerca de mi padre, el iba atento a todos, ya que era el mayor. Así a lo lejos veo debajo de un árbol grande, como salía fuego del piso, le pregunté a mi padre si solo estábamos nosotros en el lugar o si había alguien más. A lo que me respondió estamos solos acá hija.
Y le pregunté si el también estaba viendo lo que yo veía, y me dijo, si hija no hay que darle importancia no más, esas son cosas del monte haciendose notar.
me acerqué a los demás y les pregunté si veían el fuego, y todos respondieron que no.
Voy de nuevo hacia mi padre, y le pregunte porque solo el y yo veíamos ese fuego debajo del árbol.
Esos son entierros hija, me dijo. Y que son los entierros le volvi a preguntar... Y me dijo, antes, las personas de mucha plata, enterraban sus pertenencias de valor, cosas de plata, de oro etc. Y arriba de las pertenencia sacrificaban a alguien, para que su Alma cuide el tesoro, hasta que encuentre a una persona que sea de buen corazón para entregar el tesoro y ser libre.
Wow, pensé... y el me dijo, ni se te ocurra acercarte a eso. No pa, respondi.
A los dos días fui con los mismos, sin mi padre, solamente hasta donde estaba el árbol. Llevamos unas palas, todos nos pusimos a cavar. Fuimos 7 días exactamente seguido. Pero no encontrábamos nada, lo único que nos pasó al volver, nos perdimos en el monte. Y tuvimos que caminar a orillas del alambrado para no pasar más por el mismo lugar, ya que solo estábamos dando vueltas en círculos.
Caminando a orillas del alambrado pudimos llegar a las motos. y volver a casa.
(Siempre pasan este tipo de cosas en América Latina, yo soy de Argentina-Formosa.)