Relato "Lucía"
Dolía. Dolía sentir cómo ese fuego quemaba al estar tan cerca de él y poder ver cómo las cenizas de mi padre volaban hasta desaparecer de la vista de mis ojos llorentes.
Madre ha estado tirada en la cama, llorando hasta el punto de ahogarse en su propio llanto y ser consumida por su propia depresión. Mi tío, un hombre incapaz de ganarse la confianza de nuestros valientes y honorables caballeros.
Mis hermanos de sangre quienes apenas y pueden blandir una espada.
Nadie en esta familia es lo suficientemente digno de llenar el gran vacío que padre dejó al caer valientemente en batalla.
Y aún así, ¿Piensan desposarme? ¡¿Para dejar al reino que durante tantas generaciones fue cuidada por nuestra familia?!
No permitiré que esta gente tan estólida y cobarde, aún tratándose de mi familia, sean la causa de la caída de este grandioso lugar lleno de historia.
En esta época de guerra, nuestros nobles caballeros necesitan a alguien que los guíe y sea de su confianza.
Es por eso que, ¡Yo, Lucía! Ante la muerte de mi progenitor, ¡Asumo la voluntad de hierro que él ha dejado al irse al reino de los cielos!
Mis caballeros, no, mis hermanos, no de sangre, pero sí del alma, ¡Prestenme su fuerza para erradicar a cualquier invasor que atente contra nuestro tierra sagrada y nuestras familias!
Cualquier máncer que sea lo suficientemente estúpido para venir hasta aquí, ¡No se irá a pie!