Un día de lluvia,estábamos aburridos en casa de mi padre, teníamos la casa absolutamente sola, ya que mis padres son separados. estábamos reunidos con mis dos hermanos, Jon y Jow. Teníamos la visita de una amiga, Beti. Que generalmente se quedaba varios días y luego volvía a su casa.
Como llovía, el mal tiempo no paraba, no podíamos salir porque tanta lluvia causó muchísimo barro.
A lo que decidimos sentarnos en el comedor a ver pelis y compartir unos mates. En ese momento, llega un amigo más a la casa, Oscar. Ya nos había aburrido estar viendo películas, así que entre broma y broma, Jon y Jow.. insistían en jugar a la uija, a lo que al principio no accedí por miedo y desconocimiento de tal juego.
En ese momento nos pusimos a tontear con los celulares, como en casa de mi padre no había cobertura para los mensajes y demás, teníamos que poner el móvil en lugares altos para poder estar en comunicación con otros amigos, (esto era en la época de los sms y llamadas comunes, aún no había WhatsApp, y no había WiFi en la zona, solo había internet por cable. Cosa que en la casa de mi padre no había).
Óscar insistía en que jugáramos. a lo que terminé accediendo de lo aburrida que estaba. No teníamos la tabla para jugar, entonces hice una, armé una casera. En ese momento ya cuando estaba todo listo, me dio miedo antes de nada. y les dije que mejor no jugáramos.
Al ratito se fue la energía eléctrica en toda la zona, y ahí ya no supimos que hacer, tuvimos que encender unas velas para no estar en total oscuridad. Lentamente e inconscientemente, fuimos los 6 acercándonos a la mesa, para seguir con los mates a la luz de las velas. Al acabarse el agua caliente, nadie quería ir a la cocina a poner más para seguir tomando mates.
Entonces bueno, agarre la tabla, la puse en la mesa, preparamos las cosas y empezó el juego.
Pusimos los dedos sobre el corredor, y Jon empezó a llamar a los espíritus, todo nos parecía un juego. cuando se empezó a mover el corredor, todos pensábamos que eran los demás haciéndose los graciosos. y nos reíamos por los nervios que sentíamos. Entonces después nos pusimos serios y ahí empezó todo.
Jon llamaba, habíamos preguntas y la tabla nos respondía. Nos pareció tranquilo todo hasta que llegó un momento donde el marcador empezó a moverse con mucha rapidez entre Jon y Beti, de pronto escucho un ruido, y era Beti que le empezaron a temblar las piernas, y la miro, veo que venia los ojos blancos y se quedó como desmayada con la cabeza sobre la mesa balbuceando. Lo miro a Jon y estaba de la misma manera, con la cabeza mirando hacia abajo. en ese momento me asusté, y como no reaccionaban, empeze a darles cachetadas para que reaccionen. Fue lo único que me nació hacer en ese momento de nervios y miedo.
Jon empezó a hablar, diciendo (hola, me llamo Mercedes y vengo a ayudar). estaba en trance,
Beti solo tenía una mirada macabra que daba miedo solo verla, estaba poseída por algo que no parecía nada amigable. En ese momento entre en desesperación, porque no reaccionaban por más que le diera de cachetazos,
Beti, de a ratos pedía auxilio que no podía respirar, con su voz normal, y cuando me acercaba para ayudarla, salía de ella una risa tenebrosa.
En ese momento Jow y Óscar se asustaron más, y salieron corriendo a buscar a mi padre.
Acomode una silla en frente de un ventilador, ya que Beti decía que no podía respirar que no le corría aire, y le prendi el ventilador. Y de a ratos volvía esa risa maldita. Pude despertar Jon, pero Beti seguí en transe, y la senté le agarré del cabello y le di una cachetada cuando se empezó a burlar y a decir cosas, me di cuenta de que realmente estaba pasando algo raro, cuando con apenas un empujón me dio y me hizo volar de espaldas contra un mueble, me di un golpazo.
Me dio tanta bronca, que así como volé, me levanté y fui de nuevo a enfrentar a eso que me hizo volar.
En ese momento llega mi papá, y le pregunto. ¿qué te pasa beti, hija, estás bien? y le decía yo a mi padre que me dejara sola con ella que no pasaba nada. y en ese momento comenzó de nuevo a hacer la risa burlona eso que estaba dentro de mi amiga. Mi padre le acaricia el cabello, todo preocupado. Y beti tenía la mirada distinta, no era la misma. Y lo mira fijo a mi padre, en ese momento me di cuenta de que todo se nos salió de control. Mi padre al ver a los ojos a beti, se agarró fuerte del pecho y lo tuvieron que sacar a fuera.
Llevé como pude a beti, a la habitación.
Y mi padre Mandó a buscar a la enfermera de la zona, para que la viera... la señora llegó, y beti estaba sentada a orillas de la cama, gruñía como perro enojado, y se reía tenebrosamente. La enfermera le midió la presión, y me preguntaba qué le habíamos hecho a Beti, que su corazón latía demasiado rápido, preguntaba que si le dimos algo de tomar o si no se había drogado. a lo que respondi que no. Ya que lo que estaba pasando no era nada que tuviera que ver con eso. Si no que el juego se nos fue de las manos,
La enfermera me dijo que la dejara haciendo reposo, y que estuviera atenta a ella, me quede toda la noche cuidándola, a la madrugada ya Óscar se había ido, y me quedé con mis hermanos, mi padre había ido a casa de su pareja porque en la casa no estaba tranquilo con lo que había visto.
Gruñía, se reía, y decía cosas feas. Yo ya no sentía miedo, la senté en la cama, le agarré de los pelOs y puse mi frente contra la suya, la miré fijo a los ojos y le dije a la cosa esa... que se calmara, que no era nadie para entrar así a mi casa, que en mi casa mandaba yo. y yo ordeno que ya te vayas de este cuerpo. y otras cosas más que me enseñaron. Y la termino soltando.
al otro día, Beti amaneció extraña, estaba distinta. ya no era la misma de antes de jugar. Pasaron unos días y ella seguía así, como ida. Como un pedo en el aire. Se la veía vacía. como sin sentimientos.
A los días, tuvimos que viajar. Ella seguía rara, no hablaba, no comía, no dormía, y la tuve que acompañar a un lugar. Donde nos dijeron que eso que hicimos no era un juego, que abrimos un portal, y que lo que había poseído a mi amiga era un demonio. Esas personas la ayudaron a mi amiga y después de eso, todo fue mejorando. Ya se le veía bien, empezó a comer, a hablar con los demás.
Y desde esa vez, dijimos que nunca más haríamos una cosa de esas, ya que sin saber y por total desconocimiento, nos mandamos terrible cagadota al jugar.