Mi madre fue una chica ilusa que se dejó engañar por un extranjero una noche de verano. Y fue aún más ilusa cuando decidió conservar el "fruto" de su amor con la esperanza de volver a su lado.
Que tonta.
Debió seguir con su vida y no tenerme.
No debió morir soñando con un futuro tonto.
Que tonta.
Así al menos yo no estaría lavando trastes de personas que ni siquiera conozco ni conoceré.
-¡Margot! ¿Qué haces? ¿Por qué demora tanto?
-¡Cállate! ¡Y espera! ¡No tengo más brazos para lavar rápido.
Yo había reencarnado en una novela barata.
Mi nombre era Margot y estaba destinada a hacer la vida imposible a Laila, la linda y carismática protagonista rubia.
-¿Por qué no eres como Laila? ¡Ella terminó rápido su parte y ya se fue!
-¡Pues qué bien por ella! ¡A mí me tendrás que espera!
Laila y yo habíamos crecido en el mismo orfanato, estudiado en el mismo colegio y ahora trabajábamos para la misma persona.
Se suponía que éramos amigas.
Pero también se suponía que yo la envidiaba por tener una mejor suerte que la mía.
-¡¿Cómo no hay dos Lailas?! -seguia gritando mi jefa-. Tu eres una holgazán.
Laila, Laila, Laila.
Ya me tenía harta ese nombre.
¡Ahora comprendo muy bien los sentimientos de la villana del libro cuando la empujó de las escaleras!
-¡Ya terminé! ¡¿Feliz?! -dije cuando cerré la llave del grifo.
-¡Claro que estoy feliz! ¡¿Ahora qué?! ¿Porque no te vas? ¿Acaso quieres mis felicitaciones? ¡Deberías ser más como Laila y...!
Laila, Laila, Laila.
¿Debería hacerle la vida añicos?
Ella no me ha hecho nada hasta ahora, pero...
-¿Debería aprovechar que sé el futuro y robar toda su fortuna?
¡Sí!
¡Eso haré!
¡Qué importa si salgo o no de esta novela o si arruinó todo! ¡Ya estoy cansada de Laila! ¡Le enseñaré una lección de vida! ¡Le enseñaré que nada se alcanza con solo amor verdadero!