Relato "Akihiko"
La competencia entre los dos era dura. Siendo los únicos dos niños de la familia, fuimos entrenados para ser el próximo que tomara el manto de la armadura.
Para mí era el mayor honor que todo guerrero podía tener, pero para ti era un simple juego. Siempre llegando tarde a los entrenamientos, durmiendo durante los ejercicios y escapando cada que podías de tu deber.
Y aun así... eras muy superior a mí. Muchos dicen que el talento natural no existe y que el esfuerzo duro es el camino hacia grandes victorias, pero tú eras la gran excepción.
La envidia hervía en mi sangre. Sabía que no tenía oportunidad alguna de llegar a portar esa armadura que madre y padre siempre anoraban verme a mí puesta.
Pero eso era imposible, no había forma alguna de poder terminar esta carrera antes que tú. Sin embargo, un día desapareciste.
Solo dejaste una nota, diciendo que te habías ido de la isla en busca de nuevos horizontes. Había escuchado esos comentarios que luego lanzabas sobre ir a un nuevo continente, pero todo aquello pensaba que eran tonterías.
Al final lo hiciste, y con eso el único aspirante a portar la armadura era yo. No me hizo sentir mejor.
Indigno de portada bajo mis principios, yo no quería esta victoria de esta forma. Tenías que ser tú el que tuviera que usarla.
Todos esos pensamientos se disiparon cuando llegó el momento de la invasión. Navíos extranjeros habían llegado a nuestros mares y sus pisadas habían hecho impuras nuestras tierras.
No eran más que unos bárbaros que destruían y asesinaban a cualquiera que se toparan en su camino.
Todos nuestros guerreros fueron a defender esta isla, pero ninguno volvió a cada. Si tan solo te hubieras quedado con nosotros, habrías sido imparable y la fuente de inspiración para nosotros.
Yo no era ningún líder, tampoco el mejor de nosotros, pero era de los pocos sobrevivientes capaces de defender nuestra tierra y gente.
Por ese motivo, sin importar si fuera indigno o no, esta armadura sería mía. Todo con el propósito de ayudar a mi gente, aquellos que tú habías dejado atrás.
Juro por mi vida defender mi nación y librarlo de las cadenas de estos bárbaros a quiénes enfrentaré bajo mis propias reglas.
Aquí el honor ya no importa, solo se trata de supervivencia y el filo de mi espada está más que lista para salir victoriosa y con sangre del enemigo.
Todo sea por amor a mi pueblo.