Relato "Semyazza"
En todo este tiempo, nunca lo terminé de comprender, amigo mío. Tu obsesión con esos seres tan inferiores que podían morir en cuestión de un siglo.
Aunque negar no lo voy a hacer, un fuerte apretón sentía cada vez que sonrías y tus ojos brillaban al verlos hacer algo tan simple como celebraciones sin importancia alguna.
Si tuvieras alas, las tendrías extendidas de velocidad, y claramente serían tan hermosas, así como tú lo eres ahora.
Siempre fue tu sueño convivir con ellos algún día, pero tu fascinación por eso sería lo que acabaría condenando a los dos.
Terminamos llevando la contraria a todos cuando se habían decidido por exterminar a la humanidad. Pusiste en juego a nuestros hermanos, pero especialmente a ti por criaturas sin importancia.
¿Tanto los amabas? Tanto como para hacer la guerra a aquellos seres que no apoyaban tu amor por ellos.
Nuestro templo cayó y el hermoso cielo que habíamos vivido durante tantos milenios, ahora yacía en las manos del enemigo, un ente tan oscuro que incluso yo no pude hacer nada para detenerlo.
Al final, terminamos huyendo a ese lugar que tanto habías querido ver en persona. Tenías la esperanza de establecer grandes lazos con estos animales tan atrasados.
No lo entendía, y seguía sin entenderlo. Pero lo que sí sabía, era su enorme incompetencia para tener paz incluso siendo de la misma raza.
Estos humanos fueron aquellos que dañaron tus alas, exclamando que eras un ser maldito por poseer unas.
Terminaron cortandolas, y a ti te extinguieron ese brillo tan hermosos que tenías en tus ojos. Mi gran amigo, mi reluciente compañero.
Si tan solo hubiera estado contigo en esos momentos, no habría dejado que te pusieran un solo dedo encima, pero por supuesto, tú no hiciste nada contra ellos porque siempre habías dicho que los amabas.
Ahora yo me encontraba solo en este maldito lugar lleno de señales de vida tan impuras de nuestra presencia.
Mi gran amigo, perdóname por lo que voy a hacer, pero a diferencia de ti, yo no amo a los humanos, yo los detesto y los odio aun más por haberte arrebatado de mi vida.
Esto no quedará impune, y tu muerte será la fuente de vida de mi venganza contra ellos.