I parte
La primera vez que la vi, fue en el bosque akros, estaba descansando en lo más alto de un árbol, y un aroma llamó mi atención, <>pensé. Los humanos muy rara vez venían al bosque, y si lo hacían, eran los mismos cazadores, actualmente aún seguíamos en guerra entre ambas especies, estaba preparado para atacar, agudice mi sentidos, un llanto se hizo presente, podía oírse hasta mi reino.
Observe al pequeño humano desde la altura de mi árbol, se veía apetitoso, su pulso estaba acelerado debido al miedo.<> me dije a mi mismo. Me mantuve alerta esperando ser atacado, pero eso nunca sucedió.
El humano se arrimó al árbol donde me encontraba y siguió llorando por las próximas horas, harto de los llantos y hambriento, decidí ponerle fin a su miseria.
Bajo de la rama y me sitúo frente a él, de cerca puedo ver que se trata de una niña, se percata de mi presencia y alza su vista. Sus ojos de diferente color se posan en mi, me quedo inmóvil por un momento sumergido en esas piezas de color esmeralda y la otra gris, aprovecha que me he distraído y se levanta aferrándose a mi pie.
Hago una mueca de desagrado, <> murmuró, La pequeña cosa se rehusaba a soltarme.
-Deberías estar asustada y teniendo por tu vida.- Le digo en tono duro, mirándola fijamente.
-¿Por qué?.- pregunta el pequeño ser.
-¿Sabes quien soy o si quiera donde estás?.- le digo.
-Eres Drácula y este es el bosque prohibido, el bosque de akros.- dice tranquila.
Escucho una risa a mi espalda, Izuke estaba gozando del espectáculo.
-Oye Drácula, esa cosa que tienes ahí es un humano.- señala a la cosa.- y por mi experiencia lidiando contigo, ¿no debería estar muerta ya?.
Dice la bola de pelos a mi espalda. La niña se pone detrás de mi, ocultándose de Izuke.
Suelto un bufido, y paso mis manos por el cabello.
-No deberías estar en esta parte del bosque, sabes que es parte de mi reino.- le doy una mirada filosa al perro.
-Perdone su majestad.- espeta con sarcasmo y se inclina hacia a mi con burla.- solo estaba de paso y me tomé con cierto espectáculo interesante.- dice mirando a la pequeña.
-Tú… eres un Lobo.- replica la niña.
-Así es pequeña saltamontes, soy el príncipe del reino de Cressen y lo que sostienes, como ya sabes es un vampiro, príncipe y dueño de este lugar, ah cierto, come humanos.
La mocosa nos mira asombrada, sus ojos adquieren un brillo extraño. Me limito a observar y escuchar.
-Él no me hará daño.- responde muy confiada la pequeña criatura.
-¿Como estas tan segura?.- intervengo en la pequeña conversación.
-Por qué no lo has hecho en todo el tiempo que llevas observándome.
Se despega de mí y me sonríe, <>pienso.
-¿Qué edad tienes mini humano?.- pregunto.
-4 Años Drácula, y no me llamo mini humano.- frunce el ceño.- mi nombre es Selene majestad.- hace un pequeña reverencia.
Giro los ojos exasperado.
-Mi nombre no es Drácula, es…
-¿Cómo llegaste aquí?.
Decimos al mismo tiempo Izuke y yo.
Nos callamos al oír una rama romperse, y el mismo aroma de la humano, izuke comparte una mirada conmigo.
Hay cazadores por el lugar, suelto un gruñido y miro a Selena con desprecio. <>Murmuró.
La pequeña comienza a empujarme por detrás con una mano, y con la otra agarra el dedo de Izuke y jala poniendo toda su fuerza.
-¿Qué haces?.- pregunto desorientado por el repentino arrebatamiento.
-Si no se mueven ellos los encontrarán, no dejaré que lastimen a mis nuevos amigos.- nos da una mirada triste.
-Quién dijo que somos am…- me veo interrumpido por un fuerte golpe en el brazo de parte del perro.
Lo fulminó con la mirada y este me hace seña para callar, bufo, los humanos y lobos tiene algo en común, ambas especies se dejan guiar por las emociones, pueden ser muy emotivos y eso es un asco.
A diferencia de nosotros, nos mostramos reacio a cualquier tipo de afecto, podemos sentir, pero siempre dejamos de lado esa sensación, ya que solo es una debilidad, aunque es algo que nunca he experimentado, ni quiero.
Seguimos avanzando por el bosque, hasta detenernos en una cascada.
-Huyan de aquí rápido, yo los detendré.- su mirada es segura, pero su pulso sigue rápido, su pequeño cuerpo tiembla <>pienso. Pero a pesar de estar temblando nos trata de reconfortar.
Disimulo una risa y miro a Izuke, este esta reprimiendo su carcajada. Ambos somos seres poderosos e inmortales, algo que creo que la pequeña paso por alto.
-¿Ah sí, y como lo harás?.- pregunta Izuke.
-Los distraeré, no se preocupen, no revelare nada así me torturen, yo los protegeré.- su manera tan segura de expresarse nos tomo desprevenidos a ambos.
Estoy apunto de decir algo cuando escucho como gritan su nombre, la pequeña se gira dándonos la espalda, aprovechamos la oportunidad y nos ocultamos.
Observo como una señora de edad avanzada llega junto a ella.
-Selene.- dice llorando la anciana al llegar a su lado.- nos tenías preocupados, no debió salir de esa manera de casa, su padre estaba preocupado.
La pequeña no hace más que un puchero.
-no era mi intención perderme nana, no le digas a papá que estuve aquí sii.- junta sus manitos y la mira tiernamente.
La nana le promete no decir nada, por que eso les perjudicará a ambas.
Me río por la situación, es una traviesa después de todo, la carga y se la lleva. Mientras se aferra a los brazos de la criada, su mirada recorre por los árboles hasta dar con nosotros.
La bola de pelos se percata y hace un ademán de despedida.
-Es una humana muy intrigante ¿no crees? Mikhail.- su mirada me escruta sin reparo.- ¿por qué no la mataste?, nunca antes habías dudado.
-No lo sé.- le responde de manera honesta.- Igual no es como si la volviéramos a ver.
Sin más me doy la vuelta y me marcho a mi castillo. Pase esa noche cuestionando mi comportamiento de esa tarde, recordé los hermosos ojos de la mini humana, ambos de un color diferentes. Pensé que sería la última vez que la vería, no quise indagar más en mis pensamientos y dispuse a dormirme.
La mañana siguiente uno de mis subordinados dice que una pequeña humana está atravesando el bosque sola.
-No sabemos si es una trampa majestad, pero es mejor estar alerta dice.- lo extraño es que esta gritando el nombre “Drácula” por todo el sitio.- explica extrañado.
Suelto una pequeña risa y me pongo de pie.
-Déjamelo a mí.
-Pero su majestad.- trata de interponerse.
-Intentas desobedecer.-Inquiero.
-No me atrevería señor.
-Entonces apártate, no necesito que me sigan, puedo hacer esto solo.
Le ordeno y salgo de mi despachó a encontrarme con la pequeña humano. Al llegar al bosque la encuentro conversando con Izuke.
Me uno a ellos y observo a la niña jugar, las horas pasan rápidos y Selene se queda dormida en la grama, la tomo entre mis brazos y me dispongo a devolverla. El perro se atraviesa en mi camino preocupado.
-Sabes que harán si te ven, ¿no?.
-Seré rápido, no puede quedarse y lo sabes.-respondo con fastidio.
-Al menos sabes ¿dónde vive?.-interroga.
Tiene un buen punto, por el momento no se algo más del humano, solo su nombre, Izuke me mira fijamente esperando una respuesta, resopla cuando se da cuenta que no sé.
-Te acompañaré, a diferencia de ti, yo si puedo mezclarme entre ellos.-su tono de orgullo no me pasa desapercibido.
Le doy una mirada de odio y salimos del bosque a llevar a la pequeña, cuando encontramos su casa, es la nana quien nos recibe, la toma sin hacer preguntas y cierra la puerta.
Con el pasar de los años la pequeña siguió yendo al bosque a encontrarnos, había creado con fuerte lazo con el lobo y conmigo, Jugaba y recogía las orquídeas del bosque hasta quedarse dormida.
A los 8 años hizo una petición un poco atrevida para su edad, Izuke se río por mi gesto.
-Drácula, cuando sea mayor puedo der tu princesa.- pregunta inocente.
-Sí, claro que sí.
-¿Y puedo conocer tu reino?.
Asiento, juega con sus manos y desvía la mirada.
-Entonces cuando esté grande me casare contigo Drácula.- Sonríe mostrando algunos dientes, ya que la mayoría los ha mudado.
Me atragante con mi saliva y no supe que responder a eso.
Cada vez que la veía mi corazón latía fuertemente, ya no era una niña, con el tiempo se convirtió en una hermosa dama de 18 años, cabellos plateado caía hasta sus caderas, sus labios rosados y carnosos, sus ojos peculiares y su melodiosa voz.
Hacía que todo dentro de mi fuera caos, la primera vez que nos comentó de sus sentimientos por alguien sentí como una estaca clavada en el corazón, no sabia el porqué, pero ese hecho me había enojado.
Después de semanas aclaró que su corazón latía únicamente por mí, y que sus sentimientos eran por mí.
Me puse feliz, pero recordé la brecha que nos separaba, yo era un vampiro y ella solo una chica humana, no tendría futuro al lado de alguien como yo.
Calle mis sentimientos y le dije que eso era lo más ridículo que había escuchado, por su mirada cruzó un dejo de dolor y tristeza, me arrepentí inmediato, pero ya era tarde, se disculpó con nosotros y se marchó a casa.
-No pudiste ser más idiota verdad.- Dice enojado Izuke.
-No era mi intención herirla, pero sabes que esto no es correcto, es peligroso para ella, si los cazadores o un strigoi sabe que ella…
Los strigoi son vampiros exiliados, seres que no obedecen las reglas y por ella ahora estamos en guerra contra los humanos, seres irracionales, solo esperan un momento para atacar y destruir el reino.
Si ellos se enteran que esa chica es mi debilidad no dudarán en hacerle daño, y yo no dudaré en luchar, dije que no me dejaría llevar por mis emociones, pero he descubierto que es ella quien los controla.
-Lo sé, pero al menos pudiste haber tenido algo de tacto infeliz, como sea, se que todo es por su bien, igual no creo que se aparezca por estos días, ya sabes como son las chicas.-me corta y se marcha.
No, no tenía idea de cómo eran las chicas, menos si se trataba de una chica humana, pero como predijo Izuke, la muchacha no volvió por la siguientes dos semanas, estaba ansioso por verla, y triste al mismo tiempo.
Quería enmendar las cosas, estuve tentado en ir a buscarla pero Izuke me detuve alegando que ella necesitaba espacio.
Esperé en nuestro lugar de siempre y por fin apareció, se veía feliz, y actuaba como si nada.
Me dije a mi mismo que no sería tan frío y distante con ella, que al menos le demostraría lo mucho que la apreció. Las semanas pasaron y todo volvió a ser como siempre. Su cumpleaños se aproxima y mande a construir un invernadero para ella.
Estoy sumergido en mis pensamientos cuando alguien toca mi hombro.
La chica frente a mi me rodea con sus brazos y me envuelve en un abrazo. Le sonrió de manera cálida.
-Viniste más temprano, ¿Todo esta bien selene?.- pregunto preocupado.
Asiente sin dejar de mirarme, siento su ritmo cardíaco aumenta, y sonrió abiertamente. Siempre se pone nerviosa conmigo.
-Estaba pensando, para mi cumpleaños, quiero de regalo poder conocer tu reino, yo… aún quiero ser tu princesa.- sus mejillas se tornan rojas y desvía la mirada.
Acuario su cabello, más no le doy respuesta alguna, acto seguido se pone de puntillas y pasa sus brazos por mi cuello, estampa sus labios con los míos.
Le correspondo el beso, no puedo negar que al estar con ella me siento completó. <> me digo. Se siente bien.
Los días posteriores transcurrieron de manera pacífica, no sabíamos que el caos se desataría pronto.