Después de tres años de matrimonio, decidí divorciarme del que creía era el hombre con el que iba a pasar toda la vida. Lastimosamente no fue así, la magia de nuestro matrimonio duró muy poco tiempo.
Bastaron pocos años para darme cuenta que clase de hombre era, ambicioso, egoísta y hasta agresivo.
Obviamente en el año de nuestro noviazgo, su comportamiento era totalmente diferente, por eso y porque estaba muy enamorada acepté casarme en tan poco tiempo, siendo una gran sorpresa para todos, incluyendo mi madre, que no lo veía con mucho agrado. Aunque después me dio su bendición y su apoyo incondicional.
Nos casamos en una gran y espectacular boda y celebración. Nos veíamos muy felices.
Pero, en la convivencia diaria fue demostrando su verdadera personalidad, dando paso a desacuerdos y discusiones muchas veces innecesarias.
Sin embargo, aún así yo trataba de ignorar un poco la situación reinante entre nosotros, porque claro está, no quería perder mi matrimonio al que consideraba la institución familiar.
Así transcurrió el segundo año, pero cada día se acentuaba la crisis, y las discusiones porque no quería aceptar que yo hiciera una especialización de mi carrera. Demostrando su total egoísmo, me gritaba, me insultaba y ofendía. Hasta que intentó golpearme.
¡Pues esa fue la gota que rebasó el vaso!.
Al día siguiente contraté los servicios de un abogado.
Inmediatamente se encargó de preparar el
documento, que con decisión firmé ante un notario. Posteriormente se introdujo en el registro civil para que procediera, y pronto quedaría divorciada.
Cuando mis padres se enteraron, se escandalizaron y me dijeron que de cierta manera era tener un fracaso en mi vida siendo tan joven aun, que como quien dice, tendría una mancha en mi vida. Qué he actuado apresuradamente, que he debido darle una oportunidad.
¿Es en serio lo que me dicen?
¡No puedo creer! les acabo de contar su actitud negativa hacia mí y
¿aún así piensan que debí darle una oportunidad?
¿Acaso debí esperar a que me diera una paliza?
No, ya ésta era una relación sin amor, una relación tóxica, que yo no iba a continuar solo por darle gusto a la gente. Lastimosamente por su inapropiada actitud hacia mí, hacia nuestro hogar, y sobretodo hacia nuestro matrimonio. Se acabó todo, el mató el amor, con mal proceder. Cómo dicen:
«"Las acciones hacen corazones"». De hecho, ya no había vuelta atrás.
Mis padres dicen que es un fracaso, yo no lo considero un fracaso, al contrario es un triunfo, triunfé al tomar la más acertada decisión de pensar primero en mi.
Soy una mujer inteligente y capaz de salir adelante sin tener una persona que quiera anularme como profesional y lo más importante, cómo ser humano.
Y no me importa nada ni nadie en absoluto, total, te olvidarán los malagradecidos, los que ya no te necesitan, y los que nunca te quisieron.
Por ahora, estaré enamorada de la vida, me casaré con la felicidad, y ya que estoy divorciada de la tristeza, mi amante será la alegría.
Y de vez en cuando me besaré con la locura.
Cuando pregunten mí estado civil, responderé con orgullo:
<<¡Soltera y Feliz! >>⭐