Esto se ve increíble aunque... –Estaba a punto de probar el rico desayuno que tenía frente a mi, Luis realmente se esforzó– no creo poder con todo. ¿Me ayudas?
Luis me miró y me dió esa sonrisa torcida que me encanta.
– Amor, los hice para ti con todo mi cariño. ¿Podrías intentar comer un poco más?
No lo culpo. Aunque yo me veo perfectamente bien en el espejo, los demás acostumbran hacer comentarios respecto a mi peso.
¿A caso es muy difícil de entender que yo me siento bien así?, sé y estoy consiente que medir 1, 70 m. y pesar 50 kilos, no es suficiente pero, toda mi vida he vivido así, mi entorno es este y prefiero aceptarlo a vivir frustrada por las palabras de los demás.
– Claro. – Acepté sin quejas, después de comer un poco más de la mitad, sentía mi estómago estallar. Me forcé para comerlo todo y no dejar ni siquiera una migaja.
Pude ver la cara de satisfacción de Luis.
Él me llevo a mi casa unas horas más tarde.
Estuve a punto de vomitar en el baño de mi casa, había sido mucha harina y azúcares, esto sólo significan carbohidratos. Recordé la cara de mi dulce novio y me retracte, sin embargo, algo seguía dando vueltas en mi cabeza y esa, era la reacción de mi madre si me ve subir un kilo más.
No comí nada más en todo el día, no puedo subir de peso. Así, que sólo me límite a tomar agua hasta el día siguiente.
**** La historia de una chica mentirosa****