Agonía era lo que pensaba sobre tí
Pero mostrabas bonhomía lo cual jamás admití.
Siempre estabas nefebilata,
Admitiré que cuidarte era una lata.
Me di cuenta muy tarde, de lo inefable que se veía el arrebol en ese instante, pero aún más impactante, el osculo de agradecimiento que recibí de tu parte, ¿Porque no le tome importancia? Tal vez porque le faltaba elegancia, o simplemente porque... Me quedé con el ademán de corresponderte. Sin entender nada te deje en el balcón, con una tormenta de confusión en mi interior, de haber sabido que esa ocasión era en realidad un adiós, te habría hablado con elocuencia y no con indiferencia, no tenía idea de que tú plan, era saltar para no vivir más... En tus pensamientos te encerraste, y al final te ahogaste, si me hubieras contado algo, pudiese haberte ayudado.
Agonía era lo que pensaba sobre ti... Cuando lo que te definía era la falsa alegría, bonhomía me mostrabas solo a mi, así que tu mirada fría jamás consumí,
Una lata era cuidarte, ya que solo podías amarme, antes halagos por doquier que ahora están en el ayer. Debí ser más sincero con mis sentimientos y expresarte lo mucho que te quiero, perdón por valorarte cuando ya no puedes escucharme, pero mis nervios se fueron al ver tu cadáver, tal vez el saber que no volverás, me alivia un poco ya que no lidiaras con este tonto bipolar que no sabe amar y lo único que hace es reclamar, a un pobre muerto que solo quería soñar, con una vida donde pudiese disfrutar sin tener que llorar.