Me dejó sobre la cama bruscamente sin
delicadeza o como una persona normal,
se subió sobre ella rápidamente para
desgarrar mi vestido de la misma
manera.
Salió un grito ahogado y chillón de mi
parte.
No sabía que hacer o decir, yo sólo
temblaba del terror y me quedaba tiesa
como si sólo fuera un juguete de madera.
Mis ojos no paraban de lagrimear por lo que estaba sucediendo en estos momentos.
- ¡Joder! - Exclamó excitado
- Suplicame, Suplicame que no lo haga,
que no corrompa tu indefenso cuerpo, de tu ser tan inocente que me deja tan duro por las noches. - Ordenó aquel hombre con una sonrisa siniestra e aterradora que me daba miedo.
- Si lo hago ¿Usted se detendrá? ¿Me dejará en paz? - Tuve una pizca de esperanza en mi interior.
Pero como tan rápidamente vino, así también se fue.
- No, no me detendre en lo absoluto. Sólo quería ver esa chispa de ilusión sobre ese hermoso océano que nadie a nadado, sólo yo sere el único que lo haga. - Sentenció con frialdad, que también se veía maldad pura en sus ojos color verdes tirando a avellanas.
- Abre las piernas para mí. - Ordenó rozando mi piel con sus manos.
- No por favor, no lo haga. - Suplico completamente asustada.
De repente apretó mi cuello y me miro con esa mirada que es más fría que el hielo y te da un escalofrío.
- Tu tienes que obedecer para que te valla bien aquí, bien sabes que no me tienes que hacer enojar, Eluney.
Lagrimeo sin más y por unos segundos me resistí, pero sabía que no podía contra él.
Abrí mis piernas estando expuesta ante él.
- Así me gusta, Eluney. - Sonrió complacido - Así me gusta. - Volvió a repetir.
- Por favor no. - Susurre entre lágrimas cuando vi que se bajaba los pantanos e boxers.
- Esta es la vida que te tocó y tienes que adaptarte a ella.
Sólo porque e nacido mujer me hacen todo esto, estoy pasando este asqueroso e horrible infierno.
Sólo porque mis padres quisieron una vida mejor para mi, que no quisieron que viva por esto en mi vida.
Él me deseo desde que me vio, desde que vio mis ojos, desde
que presenciaba mi inocencia pura.
Él me quiere para satisfacer sus obscenas necesidades y yo estoy sólo para servirlo a él y a nadie más que a aquel frío y despiadado hombre.
Si me tiene que buscar por mar cielo y tierra, créeme que lo hará sin problema o preocupación alguna, sólo tendrá que mover un simple dedo. Ni siquiera eso....