Cuando mi mente pedía a gritos que te ponga un final, que te haga parar este sufrimiento. Pero en esa primera noche que empezó mi tortura y mi maldito he miserable sufrimiento, no supe como detenerte en ese momento.
Pensé que sólo pasaría una vez, que sólo te avias equivocado por el simple echo que estabas pasado de botellas, pero después pasó de nuevo esa escena obscena que me hacía sentir sucia a mí.
Me sentía asquerosa al pensar eso, aunque me bañaba miles de veces ese sentimiento no se iba, tampoco los recuerdos.
No supe como hacer para que ya te detengas en la tercera noche, te decía que me dolía pero te hiciste sordo en ese momento.
Pensé que en pedir ayuda, pero lamentablemente fue en vano. Porque las palabras no me salían y sólo me quedé callada muchas veces, intente pero fracasada miles de veces, entonces me rendí al pedir ayuda.
No supe como detenerte y ya cansada de que hicieras lo mismo cada noche sin falta, para mi desgracia tenía una pieza para mi sola y que vos dormía arriba también, eso me condenaba cada vez más.
Cuando te fuiste por un tiempo con esa novia, me alivie y empecé a vivir sin miedo cuando llegaba a mi casa y pensar que estaba en esta, pero ahora no estabas y me alegraba.
Pero cuando entraste por esa puerta con una sonrisa siniestra para mí, pero inocente para los demás y yo sólo podía pensar que volvería mi puto infierno....
[Escritos que escribí para mi y nada más que a mi]