Mi hermoso y bendecido hogar está formado por mi esposo, mis cuatro hijos en edades de trece, ocho, los gemelos de cinco, y por supuesto yo.
O sea, somos seis personas.
No tienen idea, lo difícil que ha sido para nosotros sacar está familia adelante en todos los aspectos, sin contar lo que significa nuestro día a día al prepararnos para ir a nuestra actividades diarias, el colegio de los mayores y el prescolar de los gemelos, hace que desde las primeras horas de la mañana nuestra casa parezca un campo de batalla... ¡Es sin lugar a dudas, la locura total!
Desde temprano me levanto para preparar todo, los desayunos, los jugos, el almuerzo y merienda. Es impresionante el desfiles de termos de agua, de jugo, y envases con comida sobre la mesa, cada uno identificado con su nombre y grado que cursan, luego, guardarlos en sus respectivas loncheras.
Mientras tanto, mi esposo asea y viste a los gemelos, que a ésta hora ya su energía está a millón.
Después llevarlos al colegio, gracias a Dios que es el mismo para todos, porque de lo contrario, ya hubiésemos enloquecidos, es más, desde hace tiempo tuviéramos por vivienda el psiquiátrico.
Sin embargo, hemos ido superando las situaciones exitosamente. Por lo menos ya los niños van creciendo, dentro de poco todos serán unos hombres, y más pronto que tarde, también levantarán el vuelo, aunque de solo pensarlo mi alma se entristece, pero tengo que aceptar que ésta es una cadena, donde todos y cada uno de los eslabones que la forman, tienen una vida por vivir, una historia que formar y un destino que cumplir.
Así pues, que mientras podamos, disfrutemos a nuestros hermosos hijos, aún con sus locuras, porque...
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