Todo inicio cuando te vi por primera vez, al inicio me caías mal, aunque pienso que era más tu posición que tu persona. Recuerdo que cuando llegaste todos voltearon a verte, en especial "ellas", bueno, después de todo eras el "chico lindo" de toda la escuela sin que te dieras cuenta. Casi enseguida el maestro te sentó a un lado mío en esas bancas de 2, casualmente la de un costado mío estaba sola y yo era la mejor de la clase por lo que el maestro no lo dudó. Yo solo intentaba ignorarte, al igual que a todas las chicas que estaban sobre de ti intentando llamar tu atención, mientras yo solo estorbaba y prestaba atención a clase. Por dos semanas nada cambio, pero... siempre intentabas llamar mi atención mientras que las demás rogaban por la tuya, poco a poco me fuiste agradando, te fui conociendo. Te creía lindo y eso era todo, ya que para mí yo no tenía oportunidad alguna contigo, así que no la busque ni me ilusioné. Siempre te comportabas diferente conmigo a como eras con los demás, mientras que con las demás personas eras un chico fuerte, rudo y la mayoría de las veces serio, conmigo eras tierno, dulce, divertido, amable e infantil, excepto cuando te enojabas conmigo ¡aunque no duraba ni 20 minutos tu enojo!. Me volví tu mejor amiga, tu confidente, tu calmante y tu lugar seguro. Te ayudé con tus estudios, ya que habías perdido 2 años por problemas familiares, resolvimos todo juntos, ¡y siempre éramos los primeros!, también recuerdo calmar tu intenso enojo con los demás, por injusticias o malos actos, con solo tomate de la mano y mirarte a los ojos mientras decía tu nombre "Ángel". Fue transcurriendo el tiempo, pase a secundaria, tú tenías que ayudar a tu familia, así que de nuevo no entraste a estudiar. Tu prima iba en 2° en la misma secundaria que yo, así que usabas de pretexto ir por ella para verme, la primera vez que lo hiciste yo iba saliendo de la escuela, tú te quedaste pegado al portón para que no te viera, me tomaste por la cintura estando de espaldas, me abrazaste, te mire con sorpresa, tenía ganas de llorar, hacia un buen tiempo que no te veía, y claro, correspondí al abrazo, después de eso todos los días pasabas a saludar a la salida y todos los días miraba si mis padres no estaban esperando (porque mis padres odiaban que me relacionara con otras personas, en especial hombres, y también porque Ángel les tenía miedo) me aseguraba de que no, y corría hacia tus brazos, durábamos un rato abrazados, me despedía y me iba. Tres meses antes de que llegará la pandemia a México deje de saber de ti, tampoco contestabas los mensajes y lo único que sabía era que te habías mudado, no sabía a dónde, cuándo o por qué, simplemente desapareciste. Un año después yo estaba muy vulnerable, puesto que papá había fallecido poco más de 2 meses atrás, yo estaba entrando en depresión y baje drásticamente mis calificaciones a punto de reprobar. Y recibí un mensaje tuyo "Hola" ¿Hola?, ¿un simple "Hola"?, ¿qué se supone que pensabas?, no supe nada de ti por más de un año. Lo primero que te pregunté fue si estabas bien a lo que me contestaste "Sí, estoy en una fiesta, ¿te importa si hablamos al rato?" Me enfurecí y no respondí. Dos semanas después recibí otro mensaje al rededor de las 12:30 de la noche, "podemos hablar?" "Puedo llamar?", me preocupe, ya que ni a él ni a mí nos gustaban las llamadas y menos hablar tan tarde, quién diría que después sería nuestra actividad favorita... Esa llamada duro 8 horas, durante las cuales habíamos hablado de todo lo que nos pasó mientras nos distanciamos, realmente no cambiamos mucho. Tuvimos que terminar la llamada por qué era lunes, mis padres estaban a punto de levantarse y tú tenías que ir a trabajar, duramos así varias semanas, hablando todos los días sin falta. Tu horario era simple, descansabas los miércoles, jueves y sábados, hacías aseó general los miércoles, salías del trabajo a las 5:00 pm, a las 8:00 ibas al grupo, menos los viernes, regresabas a casa a las 10 u 11 de la noche y después de las 12... llamabas. En una llamada me preguntaste sobre "mi tipo de chico" tú me hacías preguntas mientras que yo respondía y tú contestabas estás mismas, al final termine describiéndote a ti sin darme cuenta, seguimos la plática otras 3 horas y para el día siguiente ya éramos novios, me tenías perdidamente enamorada de ti, mejore mis calificaciones, volví a sonreír, no lloraba a menos que pelearamos o te hablara de papá, mejoró mi ánimo, ya no tenía esas ideas tontas y pesimistas, y a pesar de tener un día de mi3rd* me alegraba con solo pensar en ti menos de un minuto o mirar una foto tuya. Yo me estaba ahogando y tú me sacaste del agua. Tiempo después empezaste a ser más autoritario y querías que yo te celara de una forma más notoria, me comparaste con una chica linda que conociste en tu trabajo, dijiste que era "la chica de tus sueños". Experimente muchas cosas que jamás imaginé hacer y menos contigo, llegó un punto en el que si yo no hacía lo que tú querías cuando lo querías me dejabas de hablar por determinado tiempo o me dabas "castigos" por lo que terminaba haciendo lo que me dijeras. Un viernes, no hice lo que me pediste, después te hice enojar demasiado por algunas cosas que dije, así que para no hacer algo de más me dijiste "hablamos el viernes" (refiriéndote al próximo), me enoje porque creí que era demasiado tiempo por un enojo así, corregiste "no, el martes" yo seguía enojada por lo que te dije "dijiste viernes, el viernes hablaremos" seguido de eso colgué. Me escribiste el día martes como dijiste, pero yo estuve en casa de mi abuela el martes y el jueves, deje el teléfono casa y no había red por lo que no pude ver tu mensaje. El viernes regresando a casa te envié mensaje explicándote la situación y pidiendo perdón por mi comportamiento anterior, sin respuesta, poco después me bloqueaste de todos lados, las cosas en mi casa empeoraron. Un mes después, el día de mi cumpleaños me desbloqueaste, tenía muchas ganas de escribirte, pero no podía y tan solo miraba las conversaciones anteriores, todo fue en picada los ocho meses siguientes. Al día de hoy las cosas están mejor, estoy en paz con mi familia, voy bastante bien con mis estudios, me preparo para un examen importante del cual estoy más que segura de que aprobaré, aprendí a ser paciente, no estoy desesperada por buscarte, no estoy desesperada por estar con alguien, aprendí a respetarme y aprendí a tener un balance en mi vida.
Y después de todo lo que pasó, sigues rondando por mi mente algunas veces, ya no te extraño a ti, extraño lo que alguna vez tuvimos, las cosas buenas que pasamos juntos, siempre fuiste y serás mi primer amor. Y aunque no todo haya sido color de rosa, si me dieran a elegir sobre volverme a enamorar de ti, lo haría una y otra vez sin pensarlo dos veces. Porque el haberme enamorado realmente de ti formó parte del proceso de quien soy ahora y a ver la vida por ambas caras.