Unos se van de este mundo, y otros nacen ...
Mi historia de amor comienza el día que mi jefe murió. Me llamo Mercedes y soy Ingeniero mecánico, trabajo en una obra donde todos son hombres, sin embargo, eso no ha sido motivo de que no pueda desempeñar mi trabajo igual o mejor que cualquier hombre.
Un viernes en la tarde, al salir de la obra, varios compañeros y yo decidimos ir a algún sitio a pasar un rato agradable bailando y disfrutando unos cócteles, todos estuvimos de acuerdo, nos dividimos en varios autos porque éramos varios, yo no conocía algunos compañeros que me fueron presentados en ese momento. En el auto íbamos en la parte posterior mi jefe, un compañero que recién conocí y yo. No había avanzado mucho el auto, cuando mi jefe dice sentirse mal, está mareado y los cachetes colorados, en eso se toca el pecho y ahí prácticamente se quedó con los ojos abiertos, yo atemorizada y con manos temblorosas se los cerré. Ya el que conducía el auto aceleró, buscando el hospital más cercano, en lo que llegamos el médico le tomo el pulso y de inmediato lo declaró muerto, supuestamente víctima de un infarto.
Bueno, Edward, que así se llama el compañero que estaba al momento de morir mi jefe, y yo nos tuvimos que quedar en el hospital hasta que llegarán sus familiares, allí comenzamos hablar de muchas cosas, estábamos tan impactados con lo sucedido, que el conversar nos relajaba un poco.
Finalmente llegó la familia, nos mantuvimos un rato con ellos y luego nos marchamos.
Edward y yo desde ese día comenzamos una bonita amistad, los dos vivíamos solos en la ciudad ya que cada uno era oriundo del interior del país.
Al mes de conocernos nos hicimos novios, a los tres meses vivíamos juntos, y a los seis meses viajamos a mi pueblo para casarnos.
Hoy, cuando ha pasado el tiempo, y nosotros seguimos amándonos como al principio, rememoro el día en que nos conocimos, ese día cuando a unos les toco la tragedia, para nosotros fue el comienzo de la felicidad
¡Cosas de la vida!