Me llamo Lourence, soy la única hija del magnate Elliott Yazthrenzus, por error fui secuestrada ya que el objetivo era mi madre.
Una organización terrorista y extremista, denominada ejército de vanguardia fue quien ejecutó la operación.
Los secuestradores estaban claros que mi padre y yo somos los únicos que con nuestra firmas en conjunto lo aprobamos todo.
Por eso es que el objetivo era mi madre, al saber que de cierta manera su plan había fallado, continuaron conmigo, sabían que de alguna manera mi familia y sobretodo mi padre tendría que resolver, pero no me iba a dejar a merced de los indeseables secuestradores.
Las conversaciones no avanzaban, primero por la posición que me imagino y conociendo al padre que tengo, que seguramente no estaba de acuerdo en actuar de espaldas a los cuerpos de inteligencia del país y precisamente esa era una de las condiciones de no dar parte a las autoridades.
Pasaban los días, y todo continuaba igual, sentía tanto coraje que en mis 26 años nunca había pasado por toda la situación por la que estaba atravesando. En medio de todo, mis secuestradores en ningún momento se mostraron violentos, ni agresivos, al contrario de cierta manera se portaban relativamente bien.
Ya llevaba un mes en cauteverio, me estaba desesperando, y lo que no quería era caer en depresión, sin embargo no dejaba de preocuparme, sabia que mi padre estaría haciendo todo lo humanamente posible para pagar el rescate. No era tan fácil ya que todo está invertido en diferentes propiedades, Y la suma que exigen estos sujetos es bastante considerable.
He pasado toda clase de trabajo aquí. Obviamente no están dadas las condiciones de comodidades a la que estoy acostumbrada, ni siquiera para la higiene o para realizar las necesidades fisiológicas, claro esto es montaña adentro. En los días de mi menstruación fue lo peor, tuve que decirles que necesitaba toallas sanitarias, y además de asearme con frecuencia.
Ese mismo día conocí al jefe o cabecilla, un comunista, supremacista y terrorista, proveniente de una familia desintegrada, que vivió parte de su vida en asistencia social. Me participó que iban hacer lo posible por atender mis requerimentos, pero que ellos no estaban preparados para este tipo de circunstancias, primero que nada porque entre ellos no había mujeres, y segundo no esperaban que mi estadía allí durara tanto tiempo, ya que por lo general las personas que retienen aquí, solo permanecen cuando mucho una semana, y yo ya debería haber sido liberada, si mi familia se diera prisa en buscar el dinero, de todos modos veremos cómo te ayudamos.
Se ha enviado otro vídeo a mi padre como prueba de vida, le digo que se que es díficil vender cualquier propiedad o algún inmueble si no estoy yo para lo de la firma, pero que trate a ver cómo se hace, estoy desesperada.
Quince días más ha transcurrido, o sea, mes y medio, y aún en cautiverio.
El Jefe, que es así como llaman al cabecilla, siempre conversa conmigo amablemente y me explica sin razón aparente, porque hace todas estas cosas, trato de motivarlo a que abandoné ese camino, el me asegura que siente que no hace nada malo, que su organización no ha cometido actos delictivos graves, como, robar violar o asesinar personas, tampoco utilizan violencia con la personas que secuestran, y bueno, quizás secuestrar no es lo más edificante, pero lo hacen con el único fin de que con el dinero qué reciben por los rescates, colaboran con las comunidades más desvalidas, con alimentos, medicina y ropa, incluso la organización construyó un módulo bien equipado en las áreas de medicina general, odontología y pediatría, en una comunidad indigena, y también ha comenzado a contruir una escuela.
Eso no me lo esperaba, o sea, realmente el motivo por el cual que tiene para delinquir y exponer sus vidas es para ayudar a otros. Realmente tienen un gran corazón, pero aún así no dejan de ser unos delincuentes, aunque cualquiera pudiera decir que el fin justifica los medios.
Continúa transcurriendo el tiempo, yo sigo en cauteverio, pero en el fondo de mi alma, debo reconocer que esto me estaba gustando, aunque me siento horrible, tengo picaduras de insectos en todo mi cuerpo, y el cabello hecho un desastre. Aunque duermo en una carpa, donde por lo menos me protejo del frío.
El Jefe siempre permanece cerca de mi, se sienta a conversar conmigo, hablamos de muchos temas, y hasta se burlaba en mi cara diciendo que yo no le importaba a mi familia, porque no se preocupaban en pagar el rescate.
Yo me reía, y lo perseguía por todo el campamento con un palo que supuestamente le iba a poner en la cabeza.
La verdad que yo estaba disfrutando todo esto, lo he tomado como una gran experiencia, como una enseñanza de vida.
Además cada vez que estoy al lado del jefe, no puedo evitar sentir cosas muy hermosas, tengo que reconocer que cada día me gusta más, y hasta me hace falta cuando no está.
Una tarde, estuve conversando con el, referente a que si no ha considerado la posibilidad de abandonar o salir de este bajo mundo, le digo que el puede redimirse e incorporarse a la vida normal, como cualquier persona, y que seguro fuera de esta montaña encontrará el motivo que lo haga replantear su vida y recomenzar de nuevo.
Me dice que ya es muy tarde para eso, y que a sus 36 años no le importa morir, total no tenía a quien hacerle falta, ni nadie lo extrañaría.
Esas palabras suyas me dieron tanta tristeza, que sentí la necesidad de darle cariño porque se nota que lo necesita, pero obviamente no podía darle demostraciones de cariño. Pero la verdad si pudiera lo haría con gusto, es que este hombre es muy atractivo, eso se le notaba a pesar de la dura vida de la montaña, el excesivo sol, el dormir a la intemperie, y bueno la mala alimentación.
Sin embargo tenía ese sexapeal que pone loca a más de una, a mi por lo menos.
Cada día veía que yo no le era indiferente, notaba sus hermosos ojos azules sobre mi, pero al advertir mi mirada, nervioso volteaba hacia otro sitio.
Así no la pasábamos todo el tiempo, él me mira, yo lo miro, los dos nos miramos, ya era muy evidente la química entre los dos.
Cierta mañana le dije que deseaba irme lo más pronto posible, estaba cansada de todo y además extrañaba mi gente, y le cuestiono su pésima estrategia con la cual ambos hemos perdido.
Se queda con la mirada fija en mi, y noté en sus ojos mucha tristeza.
Entonces con disgusto me dice, que por eso el plan inicial era secuestrar a mi madre, estimaban que estando yo en la empresa no tardarían en cancelar el rescate, según ellos tenían todo fríamente calculado, conocían todos los movimientos y creyeron que su plan había funcionado, hasta qué llegamos a la montaña y me quitaron la capucha para darse cuenta del error, pero no sé desilusionaron, sabían que algo obtendría por mi rescate.
Nos llegó la información que ya todo estaba listo para el rescate, y que en 48 horas se realizaría en el lugar donde una hora antes los secuestradores indiquen.
Yo por mi parte, tengo sentimientos encontrados por un lado me contenta irme y poder regresar con mi familia, pero por el otro y aunque parezca mentira no me quiero ir de aquí, no quiero alejarme del hombre que me gusta tanto. Es más creo que lo amo.
Comienzo a llorar y todos creen que es de felicidad, pero sé realmente lo que estoy sintiendo, estoy súper clara respecto a mis sentimientos.
_La noche antes de mi partida, no podía dormir, salí de la carpa a caminar alrededor, aunque todos dormían, pero me sorprendí al verlo sentado con una vara en la mano, tratando de avivar el fuego de la hoguera, me senté a su lado y lo saludé:
_¡Hola!
_Hola, ¿no puedes dormir?
_No, estoy tensa, y muy nerviosa.
_Pero no deberías estarlo, mañana ya estarás en tu casa, feliz y contenta, y a estas mismas horas ni te acordarás de nosotros, me imagino que tendrás celebraciones de bienvenida.
No le digo nada, solo lo miro, con deseos de besar sus labios.
_Ademas, somos nosotros los que deberíamos estar tensos, somos nosotros los que estaremos realizando el cambio, y no sabemos si los cuerpos policiales estén preparados para acribillarnos, y aquí estamos tranquilos y sin nervios.
Acerco mis labios y beso los suyos con ternura, él me aparta me mira y entonces es quien se acerca y me besa apasionadamente, rompo el beso, tomo su mano y lo arrastro hacia mí carpa, y allí nos entregamos al amor y la pasión hasta el amanecer y declarando lo que sentimos el uno por el otro, reconocemos que nos amamos, pero sabemos que está será nuestra primera y única vez que estaremos juntos en la intimidad.
_Llego el momento de abandonar el campamento, por precaución va conmigo los veinte hombres que conforma el grupo, el Jefe se interno aún más en la montaña, me imagino que no quiso verme partir, yo tampoco, pero me hubiese gustado por última vez.
La operación se llevó a cabo, y sucedió tal cual como lo presagio el Jefe, disparos de francotiradores acabaron en unos minutos con todos los hombres, presa de los nervios comencé a gritarles que eran unos traidores asesinos, ¿porque tenían que ser acribillados así? Sino me habían hecho daño, les seguí gritando desgraciados, traidores, asesinos, hasta que me desmayé.
Desperté en una clínica, a mi lado preocupados estaban mis padres, luego de realizar todos los exámenes donde todo salió normal, me dieron el alta.
Después me pidieron ir a la comandancia para que mediante fotos reconociera a mis captores y sobretodo al cabecilla, los reconocí y dije cuál era el Jefe, por supuesto la foto de mi hombre no estaba, así que señale a otro. Bueno, así fue cerrado el caso.
Pasaron los meses, y yo no podía olvidarlo,estaba metido dentro de mi alma.
El departamento de seguridad cambiaba periódicamente a los agentes, hoy me presentarían a los nuevos guardaespaldas.
Cuando se están presentando los seis hombres, inmediatamente lo reconocí:
_ ¡No puede ser el!
_¿Que hace aquí?
_ ¿Cómo hizo?
Nerviosa, lo miro y pido a los demás me dejen sola con este señor.
Al estar solos me abalancé sobre el y lo besé tiernamente, pero al mismo tiempo golpeé enfadada con mis puños su pecho, diciendo:
_¿Estás loco, como se te ocurre, y si te apresan?
_ Sonríe, me abraza y me dice que no hay peligro porque de él no tienen registros, así que decidió abandonar la montaña para darse una nueva oportunidad con la mujer que ama.
Decidimos formar nuestro hogar, él quiso que fuésemos al exterior donde el tenía una pequeña propiedad. Accedí con gusto y entendí que si lo amo debo aceptarlo tal y como es, y si tenemos que comenzar de cero pues lo haremos.
En ésta historia no fue que la secuestrada se enamoró de su secuestrador, ¡No! ...Sencillamente fuimos los dos que nos enamoramos el uno del otro.
O sea, que en nosotros y para nuestra gran felicidad funcionó perfectamente el Síndrome de Estocolmo.