Si fuera más listo, o un poco más guapo, tal vez llamaría tu atención. Si fuera como los personajes de las revistas, me mirarías a los ojos y me dirías que me amas.
Me levanto en las mañanas con los rayos del sol despertando entre las montañas, elijo mi mejor traje y tomo ese tren. Espero un par de estaciones más, subes, me miras y sonríes. No puedo evitar dejar de mirarte. Y es que no sabes que por ti llevo mi traje más caro. Esbosas una sonrisa al cristal y mis pupilas se dilatan.
De pronto me miras, te miro y sonríes, agacho la mirada apenado y tu apartas la vista.
Te veo bajar del tren me levanto y te miro a través de la ventana.
Todos los días te veo en ese mismo tren. Un día escucho tu nombre, mi corazón late con fuerzas.
Todas las mañanas es lo mismo, elijo mi mejor ropa y subo a ese tren.
Un día me vuelvo valiente y pronuncio tu nombre tartamudeando, no puedo evitar pensar que dices en tu mente: "Que chico más raro" y quiero morir.
Bajo en la misma estación que tu, escucho que me hablas, pero mis piernas no responden, salgo corriendo y trato de calmarme. No puedo evitar sentirme tan tonto.
Pasan los días y no subes al tren, comienzo a preocuparme y a preguntarme: ¿En dónde estás?
Cuando pierdo las esperanzas te veo subir a aquel tren, te miro y sonrío; me siento tan aliviado.
Me miras y te acercas diciendo: "Yo aún no te conozco y ya te echaba de menos, cada mañana rechazo el primer tren y elijo este para verte" Mi cuerpo no responde y mis labios despiertan, regalándote una sonrisa sincera.
"¿Puedo sentarme a tu lado?" Dijiste con esa dulce voz. Tímidamente hice un gesto para que te sentaras.
Vi por la ventana el reflejo de tu rostro, estabas mirándome. Me di la vuelta y te vi. Esos suaves labios y esa mandíbula marcada me hacían perder la cabeza.
Te acercas lentamente a mi y ves mis labios, no puedo evitar sentirme nervioso, pero quiero besarte, este 8 de abril es un día especial para los dos.
Un destello alumbra el cielo y entramos a un túnel que volvió todo oscuro...
Me levanto entre los escombros, el dolor se apoderó de mi cuerpo.
Encuentro tu rostro gracias a mis manos, me volví valiente y besé tus labios.
Con las pocas fuerzas que tenías tomaste con delicadeza mi rostro, me miraste a los ojos y me dijiste: "Te amo"
Cerraste tus ojos, tu me regalaste tus últimas palabras y yo te regalo el último soplo de mi corazón...
Mi Alexader...
(Historia basada en el bombardeo de tren en ucrania el 8 de abril del 2022)