Crecí en un hermoso hogar, que, aunque con limitaciones económicas eramos muy felices, porque nuestros padres se empeñaron en no hacernos sentir esa vil pobreza que teníamos.
Recuerdo que la música, inclusive en todos sus géneros, fue algo vital con lo que crecimos. Siempre estuvo presente en tantos momentos importantes de nuestra infancia, y fue tanta su influencia, que ya de adultos es imposible vivir sin ella.
En todo momento en casa permanecía un radio encendido, yo creía que los cantantes estaban dentro formando fila esperando su turno para cantar.
Y cuando el radio estaba apagado, yo acercaba la oreja al cajón a ver si los escuchaba, e inocentemente tocaba el radio: tun tun, preguntando ¿quién está por allí? ¡Qué tonta! jajaja.
Definitivamente la música, nos traslada a épocas, momentos, y situaciones vívidas en algún momento de nuestras vidas. Nos lleva a la evocación de personas, o familiares que ya han cumplido su misión y emprendieron el viaje. También, cuantos amoríos recordamos con una canción determinada, o con cuantas canciones vivimos y lloramos despechados a un mal amor.
Y cómo ayuda cuando estamos realizando algún oficio determinado. Es como si nos simplificara las cosas.
Así que, la música alegra el alma, regocija el espíritu, y como nos hace disfrutar, moviendo el esqueleto.
¿Y a quien no le gusta bailar?
<<"La música es cultura">>