Falta solo dos semanas para mí cumple, la verdad que yo estaba muy tranquila esperando esa fecha cómo un día más.
Sin embargo, comencé a observar algunos detalles un poco raros, digo raros, porque el comportamiento tanto de mi hijo, cómo el de algunos familiares y amigos, era cómo si estuviesen preparando una sorpresa para mi cumple.
Y es que por ejemplo, se quedaban callados cuando yo me les acercaba, o unos días antes, mi hijo vino a mi casa a buscar una corneta amplificada, y me extrañó aún mas, ya que el vive en un departamento en cuyo edificio no es permitido escuchar musica a volúmen alto, así que me imaginé que era para usarla en un espacio al aire libre.
Otro día lo ví que estaba en el salón de fiesta, le pregunté que hacía allí, y respondió que iba a colaborar con el conserje para limpiarlo.
¿Quuéééé, cosa más rara y desde cuándo ayudas al conserje? — Pregunté, se quedó callado.
También, faltando solo tres días, mi nuera salio de shopping, ya que necesitaba ropa para un compromiso ineludible que pronto tendrían. Porque ella, para ese evento tan importante, no repetiría atuendo.
La verdad que estaba muy emocionada por la sorpresa que me tenían, de la cual me había dado cuenta. Aún así, por supuesto fingía no saber nada, pero me preocupa un poco, ya que por lo visto va a realizarse por todo lo alto, y no tenía una idea clara que ropa usar. Sin embargo, ya tenía en mente lo que usaría dependiendo en donde sería la celebración.
Llegó mi día, desde muy temprano comencé a recibir llamadas, videollamadas, ramos de flores y obsequios de mis amistades cercanas. Por supuesto yo estaba bella, elegante y súper arreglada de los pies a la cabeza.
¡Pues claro, no todos los días se cumple años!
Cuando mi hijo me habló en la mañana, me dijo que a medio dia vendría a buscarme ya que almorzaremos juntos. Bueno, imaginé que después del almuerzo me llevaría a dónde me tenía organizada la celebración.
Regresamos a casa después del almuerzo con mis nietos y mi nuera. Me entregan los obsequios, brindamos, y sobre un rico pastel que habían llevado cantaron el cumpleaños feliz rodeada de amistades y familiares cercanos. Luego estuvimos bailando y disfrutando toda la tarde y parte de la noche. Yo me preguntaba para cuando iríamos a la celebración que me tenían, pero no veía ningún movimiento de nada.
A eso de las nueve de la noche, me dicen que ya se marchan, que pasaron un momento agradable. Se despiden y se van.
Me quedé con la boca en "O" y los ojos abiertos como platos.
¿Quuuééé y la celebración, acaso no había?
O sea, que todo fue una serie de coincidencias que yo no sé porque, atribuí a la tal "sorpresa" que solo existió en mi mente.
Me senté en el sofá a reír y reír, me dije:
"Es que las cosas nunca son lo que parece"
Pasó un rato, y yo seguía aún en shock, pero a la vez me reía y comprendí que:
««Realmente la sorprendida fui yo»»