Mi madre había hecho que Andrés fuera "mi chófer escolar", todos los días por la mañana él bajaba mientras yo hacia mi desayuno, y le preparaba uno a él por cortesía.
En varias ocasiones note que me fijaba la mirada pero, no era normal, me hace sentir incómoda cuando me mira las piernas, he notado que entra a mi habitación y revisa mis cosas, le dije a mamá pero, sólo se ofendió y me dijo que yo me comportaba de manera vulgar.
En una ocasión, cuando fue a dejarme al colegio me puso la mano en la pierna "accidentalmente" y otra se atravesó desde su asiento para quitar el seguro de mi puerta, me miró a la cara e inhaló mi aroma. – Me gusta tu perfume– Dijo sonriendo... Esa fue la última vez que subía en el lugar del copiloto, aunque le pedí a mamá que ya no me enviara a la escuela con él, ella solo se enfadaba.
***Novela: La historia de una chica mentirosa.***