Con 19 años de edad no había tenido ningún tipo de relación amorosa, siendo joven y una mujer muy corriente, se me Presenta una oportunidad de vivir esa faceta con un joven dos años mayor que yo. Lo distingui por medio de una prima que era su mejor amigo, nos vimos en unas ocasiones y empezamos a tratarnos. En una fiesta que salimos me confesó que yo le gustaba y para mí no era indiferente, decidí que fuéramos novios, la experiencia y los sentimientos que no creí que existían empezaron a surgir en mi, las sensaciones que tenía cuando me hablaba, las miradas y algunos besos era mágico no se si sería por que era mi primer novio. Yo debía marchar a estudiar una carrera universitaria en una ciudad pero parecía que esto no era un obstáculo para continuar con la relación. Nos llamábamos y me enviaba detalles durante los primeros seis meses. Cuándo decidí volver a unas vacaciones al pueblo las cosas empezaron a cambiar. No me buscaba ni me llamaba, después de varios días me entero por mi prima que él había vuelto con su ex novia con planes de matrimonio. En ese momento sentí como si dentro de mi cuerpo quedara en blanco sin sentimientos, órganos, hueca completamente. Todas las personas sabían de esa situación menos yo, lo digo sinseramente que el sentimiento de ser defraudado es muy duro. No me dio rabia, ni corage solo que toda mi confianza puesta en una persona y que te la traicione es feo. Mi reacción fue dos días después lloré como nunca en mi vida. Este dolor me acompañó por tres años. Lo que sí agradezco es que no pasó si no solo besos y cariño, ya que me encontré con un hombre al cual me entregue por completo en cuerpo y alma. Gracias a Dios es mi esposo, amigo y compañero de vida y el padre de mi hijo es una bendición.