Así uno tras otro transcurrían los días y Dará ya no se sentía tan solitaria, pues Luna, como bautizó a su nueva compañera felina, estaba junto ella dándole todo el cariño que una mascota obsequia... Aunque por las noches la brisa fuerte propia de la costa, soplaba y agitaba sus ventanas dándole cierto temor de estar en una casa tan cerca de la playa y cuyo único vecino era alguien a quien solo había visto de lejos. ya que la zona poblada más cercana estaba a dos kilómetros de distancia.
Una tarde que parecía como cualquier otra, mientras regresaba a su casa desde el mercado más cercano, al fin Dara logró observar a aquel intrigante vecino, el cual no había podido conocer y que le causaba tanta curiosidad.
Allí estaba ese hombre de tez morena, alto, cabello con reflejos castaño claro y con ojos dorados penetrantes. Era mucho más hermoso de lo que ella había supuesto, su pecho era ancho y voluminoso y sus manos se veían fuertes y varoniles.
Dará sin poder disimular las ganas de detallar su figura aún más, caminó hacia él y lo saludo con una sonrisa dibujada en su rostro también moreno en el cual resaltaban unos ojos azules con destellos verdosos característica particular heredada de su difunta madre.
Hola soy Dará Martins, su vecina más cercana, un gusto conocerlo al fin, aunque ella se m que decirte que disfruto de la privacidad del sitio y que debido a mi trabajo no tengo tiempo disponible para socializar por lo que me despido. Sin decir más que adiós, aquel hombre de espalda vigorosa se marchó no sin antes hacerle una muñeca con sus labios, carnosos y rosados como fruta madura bajo la luz de aquel sol costeño.
Quedó perpleja y sin poder reterlo más. Aunque al fin lo había conocido le hubiese gustado por lo menos darle un apretón de manos o un beso en la mejilla como muestra de saludo, pero no, ese hombre guapo y enigmático fue práctico y tajante.
Horas después ya en aquella casa vacía, Dará se percató que se aproximaban vientos de tormenta por lo que se dispuso a cerrar cada ventana de aquella vieja casa y colocarle el cerrojo a las puertas.
Mientras tanto, Artur ya estaba en su propiedad pensando en aquel encuentro inesperado con aquella chica de ojos tan extraños y que mostraba una personalidad tan chispeante. Aunque no había significado gran cosa en ese instante, algo en su oscuro corazón le hizo palpitar unas fibras que el no quería despertar, pues sus instintos carnales habían permanecidos dormidos durante el último invierno. Una voz se escuchó reprochandole En que estaba pensando tan pícaramente, era su mayordomo quien lo acompañaba a cualquier lugar donde él estuviese viviendo para atenderlo y mantenerlo más bien vigilado por algunos motivos desconocidos para las demás personas.
Y fue que Artur al marcharse luego de aquella conversación, se escondió cerca de la casa de Dará y la vio al regresar, aquella mujer aunque muy joven, gozaba de un cuerpo de sirena una piel increíble y un cabello salvaje de color negro que en combinación con esos ojos increíbles, la hacían parecer un ángel y un demonio a la vez. Así tal cual había percibido a Dará, por lo que una vez en su casa con motivos no pudo sacarla de su mente.
Esa noche Dará se dispuso a bañarse antes de irse a dormir, pues al día siguiente debía contartar a su tía abuela a quien no veia desde que era prácticamente una bebé y quien no había mostrado ningún interés en ella después de perder a sus padres, pero a quien quería empezar a tratar con más frecuencia ya que se sentía sola y percibia cierto significado en tener a alguien todavía en el mundo que tuviera su sangre en las venas.
Cuando tomaba una ducha la invadió una sensación de no estar sola en ese espacio, pues su piel se erizó de la nada y sintió la presencia de otra persona a menos de un metro de ella. de repente salto de la ducha y salió de aquel baño un poco asustada y con el corazón latiendo a mil por hora, pues no entendía qué había pasado hacia tan solo unos minutos.
Ya en su cama ataviada con un camisón de satén color crema se dispuso a dormir, junto a ella también estaba su nueva fiel compañera felina, allí a sus pies vigilante de su dueña para guardar su sueño en esa noche oscura y tormentosa.
Esa madrugada estando Dará entre dormida y despierta, tuvo otra vez esa sensación de estar vigilada, pero esta vez la piel se le puso de gallina al sentir un leve contacto de esa sensación con la punta de sus pechos cubiertos de satén y un leve susurro en su cuello. Asustada se despertó por completo y encendió las luces de la habitación.. La tormenta había cesado por lo que se asomó por la ventana para refrescarse un poco, y allí estaba aquella silueta oscura marcada en la ventana de la casa vecina, sin embargo no se distinguía más que la figura varonil entre sombras.
A la mañana siguiente, Dará se dispuso a ir a trabajar en una pequeña tienda de libro antiguos en la cual consiguió un puesto gracias a una vieja conocida llamada Clara con quién había estudiado hacia ya un tiempo cuando tenía 17 años. y con quién hablaba de vez en cuando para no sentirse tan aislada en aquella casa.
Clara le preguntó, cómo te fue con la tormenta de anoche pues veo que no pudiste descansar, tu rostro se ve opaco y con grandes ojeras. Dará negó con su cabeza haber te ido algún acontecimiento que la alejara del descanso y continúo limpiando los libros del estante del frente de la tienda. Pocos minutos después ve a aquel Adonis de su vecino pasar por las calles del pueblo pero esta vez acompañado de un hombre caucásico mucho mayor que él y se acercó a la vidriera para verlo con más detalle, Dio .. ese hombre tenía un aura especial que al caminar destellaba con la luz del sol, haciendolo ver cómo si no fuera de este mundo.
Ella estaba escondida tras la ventana pero sintió un susurro en su oreja derecha que la hizo vibrar. volteó rápidamente pensando que era aquella compañera de trabajo quien le podía estar jugando una broma, pero no fue así.. otra vez esa sensación de miedo la invadió y su cuerpo empezó a temblar.
por lo que Clara la agarro por los brazos queriendo tranquilizarla, lo que logro después de unos minutos, no sabía que le había causado tal reacción a su amiga.
Justo en ese instante, entró a la librería aquel moreno de ojos dorados y porte amenazante preguntando por las litografías de motivo diabólico expuestas en el ventanal de la tienda. Dará y Clara quedaron prendadas de aquel hombre tan sensual y varonil quien les solicitaba el costo de aquellas imágenes pero que no alejaba la mirada de su todavía temblorosa vecina.
Clara al notar que se conocían no dudó y le pidió a este sexy señor que acompañara a su amiga a su casa porque no estaba bien del todo. En ese momento Dará se erizó nuevamente y sin poner resistencia aceptó la compañía de su misterioso vecino, ya que pensó que había contraído algún resfriado y era mejor regresar a su casa en compañía y si se trataba de este Artur mucho mejor.
Subieron a la parte trasera de su auto, pues su mayordomo era quien conducía de mala gana vale la pena decir, pues sabía que estos encuentros no podían terminar en algo diferente a otras experiencias anteriores de su señor. Su Artur a quién estaba destinado a servir por el resto de su vida no debía involucrarse con una mujer tan simple con esta quién había desatado tanto interés por parte de su amo.
Mientras que el mayordomo conducía, los dos vecinos se encontraban en silencio observándose con el rabillo del ojo uno al otro, cuando sin querer el rozó su pierna con la de ella sintiendo una corriente inexplicable por todo su cuerpo tan varonil. Dará quien también se sintió atraída al tener a ese hombre tan imponente a su lado, preguntó - que hace un hombre como tú en esta pequeña ciudad si de lejos se nota que no eres un hombre de pocos lujos y además sin ninguna mujer en tu casa?. Artur se volteó respondiendo con el rostro serio y voz ronca, que necesitaba un descanso este verano y por eso decidió acercarse al mar un tiempo y así retomar fuerzas, al escuchar esa frase el mayordomo interrumpió a Artur diciéndole que ya habían llegado a la casa de la señorita.
Ella lo invitó a pasar y el asintió con la cabeza, pero una vez se abrió la puerta aquella gata lo envistio ferozmente sin motivo alguno arañandolo en un brazo lo que lo molesto inmediatamente pues su rostro reflejo nada menos que rabia por lo que se retiró y se fue.
Horas después ya dormida, Dará empezó a sentir como su cuerpo se erizaba por completo sucumbiendo a una sensación inexplicable de deseo y lujuria, pues sintió como un cuerpo mucho más grande y pesado que ella se recostó encima de ella acariciando cada una de sus curvas y subiendo aquel camisón de satén que había repetido esa noche. pero -que pasaba? -acaso estaba soñando? el cuarto está vagamente iluminado por la luz de luna y claramente estaba sola, pero su ropa fue retirada y sus brazos estaban inmóviles como si estuvieran atados a la cabecera de la cama.
Comenzó a sentir en cada uno de sus pezones una sensación húmeda como si alguien se los devorará con pasión desesperante mientras ella no se dejaba caer en ese juego y se resistía sin éxito, sintió como aquella fuerza invisible abrió sus piernas y la misma humedad estaba ahora en su punto más sensible junto con una presión muy adentro de su ser. Que estaba pasándole, Dará se retorcía de pasión y miedo al mismo tiempo, pues no sabía que pasaba, no gritaba solo salían de su boca gemidos de éxtasis que no podía evitar... Luego de horas de lujuria todo se terminó y de la nada se vio nuevamente con aquella ropa de cama puesta. se preguntaba si todo fue un sueño o si algún demonio la había visitado, se encontraba perdida todavía en aquel deseo incontrolable. volvió a notar la silueta en aquella ventana vecina.
Una semana paso desde aquel sueño loco y Dará volvió a experimentar nuevamente aquel suceso nocturno, pero esta vez estando sumergida en la bañera, sintiendo que algo invisible pero fuerte la sujetaba y la penetraba repetidas veces, como pudo se logró soltar y corrió hasta la cocina tratando de salir de la casa sin éxito, pues aquella fuerza varonil pero sin rostro visible la volvió a someter pero esta vez encima del mesón, aquella energía le arrebato la toalla con la que pudo cubrirse y la acostó boca abajo extendiendo sus brazos y dejándola incapaz de moverse o liberarse, allí ella sintió aquella fuerza que la inundaba fuerte y repetidas veces por detrás. En lugar de quejarse empezó a tener orgasmos como nunca y aunque no podía ver a nadie se sentía dominada por aquel ser que la consumía repetidas veces como nunca nadie lo había hecho. Empezó a gritar su nombre Artur, Artur aparece cobarde sé que eres tú quien me toma, sé que eres tú quien me hace suya sin permiso.
Entonces una figura alta y varonil se presenta en la puerta, era Artur quien sin darle explicaciones de su poder extrasensorial la tomó de los brazos y la empezó a besar apasionadamente, ella se soltó y lo golpeó tratando de escapar pero sin éxito. se dejó arrastrar por la pasión y desenfreno de aquellos ojos dorados y ellas manos fuertes, se pasearon por todo el lugar teniendo el mejor sexo que cada uno de ellos había experimentado jamás.
Ella despierta muy temprano y se da cuenta que él ya no está, .. se vistió rápidamente y corrió hasta la casa de su vecino pero solamente estaba el mayordomo, esperando que ella viniera para decirle que ya su amo Artur no estaba allí.. se había ido a dormir a otra dimensión de dónde regresaría de nuevo algún próximo verano... fin