Pov Nhia.
Las mañanas.
Las odiaba y mucho.
Tener que levantarme para poder ser un adulto responsable, no me estaba gustando para nada.
Era muy horrible.
Quería regresar con mis padres y solo decirles que había mentido, que yo realmente deseaba con todo mi corazón aquella vida tan ajetreada que ellos llevaban.
Olvidar aquella molestia por el simple hecho de que quería hacer mi vida sola.
Ahora veía la realidad.
Solo que ya no podría regresar, por mi estúpida boca suelta.
Resignación, esa era la palabra que estaba buscando.
—Solo deja de lloriquear.— Murmure solo para mí. —Querías esto, bueno lo tienes.— Me di un pequeño golpecito en el muslo de mi pierna derecha.
Llorar ml arreglarla nada, fue mi culpa y tenía que aceptarlo de una vez por todas, al final, el tiempo ya no se podía regresar.
Fui a la cocina para prepararme el desayuno, cuando abrí el refrigerador note que ya no tenía absolutamente nada.
Gemí bajito.
Tenía que hacer las compras y aunque eso no fuera una tortura, yo de verdad que no tenía tiempo.
La universidad y el trabajo de medio tiempo me consumía demasiado.
Ahora no entendía porque acepte trabajar con los padres de Hoseok. Ellos eran un amor, pero en estos tiempos estaba teniendo muchas cosas encima.
Negué.
Mi vida era un completo desastre.
—Bien hecho Nhia.— Sonreí sin chiste. —Ahora tienes otro pendiente más.— Mire el techo. —¿Por qué no solo me llevas ya?— Dejé caer mi cabeza hacia atrás, implorando que algo o alguien me ayudara.
Aunque sabía que no se podía, yo de verdad lo pensaba.
Después de auto mal decirme por tonta, cerré el refrigerador sin delicadeza. No era momento para ponerme de malas, aunque si tenía motivos no lo hará.
Ya había tenido suficiente con las molestias de esa madrugada, que por cierto debían parar de una vez.
Tener vecinos ruidosos y paredes delgadas no era buena idea.
Aunque esperara más, no se podía. Estos departamentos eran una basura, sin embargo era para lo único que me odia permitir, además de que estaba cerca de la universidad y el trabajo.
Volví a salir de la cocina, solo para tomar mis cosas y salir de ahí, no quería llegar tarde a las primeras clases.
Los profesores se estaban poniendo mucho más estrictos y más cuando estabas tan cerca de terminar.
—¿Hola?— Saludé en cuanto pude contestar el celular.
Eso era lo único que no se me podía perder, en estos tiempos era de muchísima utilidad.
—Si recuerdas que hoy toca trabajar hasta tarde, ¿Cierto?.
¿Qué?, ¿De que hablaba?
—Alice, en serio. Tienes que dejar de hacer esto, es por eso que se te regalo un calendario.
Fruncí el ceño, era cierto. Pero no tenía porque hablarme con ese tono.
Así que solté la mochila en el sofá, para meterme de nuevo en la cocina, camine hasta el refrigerador ya que en esa pared tenía el calendario.
Cuando note las fechas marcadas, de verdad quería darme un golpe. Lo había olvidado.
—¿Lo has visto?
—Si, y de verdad que lo lamento. Pensé que aún no llegaría el fin de semana.— Cerré los ojos. —Voy para allá.— Murmure.
—Ay, Nhia.— Suspiro. —Le diré a mis padres que tuviste un inconveniente pero que ya vienes, nos vemos pronto, cuídate.
—Gracias por esto Hoseok, nos vemos.— Abrí los ojos para luego terminar la llamada.
Ahora tenía que cambiar algunas cosas antes de salir corriendo.
Dejé la cocina atrás para después tomar la mochila que había dejado abandonada en el sofá, me moví rápido había mi habitación, para poder buscar otra ropa y así guardarla en la mochila que tenía destinada para el trabajo.
Saqué todo lo necesario e hice los cambios correspondientes, después la cerré y me la colgué en la espalda.
Tenía que salir lo más rápido que pudiera, no estaba para dejar ir un trabajo tan bueno.
Así que hice un recuento de lo necesario, una vez tuve todo bien, salí de la habitación directo hacia la entrada, de paso tome las llaves para poder cerrar.
¿Por qué no puse almas para esto?
Realmente no lo sabía, entre tanta cosa que tenía en la mente, se me olvidaba lo más importante.
—Lo lamento.— Me disculpe a toda velocidad, debido al choque que tuve con alguien desconocido.
—No pasa nada...
Fue lo único que pude escuchar, ya que iba demasiado distraída, si seguía así pronto podía pasarme algo malo.
—🌌—
Tres horas tarde.
Yo tenía que pedir disculpas y rogar que no fueran tan duros conmigo.
A pesar de que está era la primera vez que llegaba tarde, yo no estaba exenta de un regaño por parte de los padres de Hoseok y así esté fuera mi amigo, eso no tenía nada que ver con la responsabilidad y el trabajo.
—De verdad que mil disculpas.— Hice una pequeña reverencia. —No volverá a pasar.— Cerré los ojos unos momentos.
Ellos no estaban diciendo algo y eso me preocupaba un montón, solo esperaba que no fueran a despedirme, necesitaba este trabajo para poder sobrevivir por mi propia cuenta.
—Nhia.— La madre de Hoseok hablo primero.
Así que con todo el respeto que les tenía, volví a mi posición inicial y abrí los ojos para darles mi completa atención.
—Entendemos que esto no es fácil, pero por favor avisanos antes, así sabremos lo que te pasa, para poder ayudarte.— Sonrió. —Eres una niña ejemplar y no queremos que pase algo malo contigo, así que por favor llámanos con confianza.
Eso me hizo sentir sumamente especial, personas que no me conocían al cien por ciento, estaban tan preocupadas por mi, a pesar de que solo era un amiga más de si hijo, ellos de verdad me estaban considerando y eso a mí me hacia sentir cosas bonitas.
Inconsciente el mohín salió solo, cuando los vi sonreír yo me avergoncé un poco.
—Muchísimas gracias de verdad.— Sonreí. —Prometo que cualquier cosa voy a llamar.— Hice otra reverencia, pero esta vez en modo de agradecimiento.
Aunque mis palabras habían sido pocas, yo de verdad que quería demostrar con mis acciones que estaba por demás agradecida.
—Anda ve a trabajar que estos días, tenemos mucho movimiento y es necesario que todos salgan satisfechos.— Su padre asintió.
Cosa que yo asentí, volví a darles las gracias con otra reverencia para después salir de ahí, tenía que cambiarme.
Así que camine directo a los baños, de mi mochila saqué lo necesario así que me encerré.
Una vez termine me mire al espejo, tenía que empezar a dormir mejor, el maquillaje no cubría para nada las ojeras y eso estaba mal.
En un restaurante, los y las meseras tenían que estar con buena presentación, aunque la mia no fuera la mejor, yo de verdad hacía el intento.
Guarde todo de nuevo en la mochila para después salir del baño, el trabajo me esperaba y ya no podía perder más tiempo.
—Pensé que no llegarías.— La voz de Hoseok llamo mi atención.
—Lo olvide.— Negué. —Me quede con que apenas era martes y no.— Sacudí mi mano derecha despacio. —Ya es fin de semana.— Lo miré. —Necesito un descanso o bien poner alarmas en mi celular.
Hoseok empezó a reírse.
—Basta.— Lo miré mal.
—Lo siento.— Sacudió su cabeza. —Es solo que debes admitirlo de un vez.
Negué, jamás lo haría. Aunque bueno si lo hice pero él nunca lo sabría.
—Es justo y necesario.— Paseo su mirada por todo el lugar. —Ya no puedes seguir así, esto te está consumiendo demasiado.— Suspiro. —Es mejor irte con tus padres, a estar pasando por dificultades.— Después volvió su mirada hacia mi. —No es necesario intentar aprender, cuando esté mundo no es para ti.
Aunque tuviera razón, no le daría el gusto de escucharlo salir de mi boca.
—Hice esto por el simple hecho de que no quería casarme y vivir a como ellos deseaban.— Negué. —Tu sabes que no tenía opciones para elegir.
Cuando unos clientes nuevos llegaron, me prepare, era mi turno de atenderlos ya había sido bastante con el haber llegado tarde.
—Nhia no...
Pero no lo deje terminar. No tenía sentido continuar con esa conversación, cuando ambos sabíamos que no me daría por vencida.
No le daría el gusto a mis padres de eso ha había sido suficiente.
—Hola, buenas tardes.— Saludé con una sonrisa. —¿Qué desea ordenar?— Esto era fácil.
Lo único que era cansado era ver muchas personas, aguantar sus estados de ánimo y el estar en movimiento por demasiado tiempo.
—🌌—
El haber terminado, era una cosa super satisfactoria.
Lo único difícil era regresar a casa, afortunadamente Hoseok se había encargado de eso, con otro agradecimiento baje de su auto. Lo volvería a ver al día siguiente ya que teníamos trabajo todavía.
Cómo no había ascensores, tenía que subir a pie, lo único que agradecía es que no era tan grande el lugar, aunque por fuera se viera de esa manera, la realidad era otra.
—Buenas noches.— La voz desconocida me asusto un poco. —Lo siento no quería...
—Ah, yo...— Luego negué. —Descuida, yo solo estaba algo perdida.— Sonreí con algo de pena.
—¿Algo importante?— Pregunto con curiosidad.
—La verdad es que no.— Me encogí de hombros sin dejar ir esa sonrisa.
Por más de que me parecía extraña esa conversación, yo agradecía un poco esa pequeña distracción.
Lo que si no me espere fue verlo con un sombrero algo, ¿Lindo?. Este parecía sacado de un lugar lleno de muchas flores y colores. No me era raro verlos ya que por lo que podía recordar los ídolos del momento los usaban demasiado, pero si me era extraño observarlos más de cerca.
—Oh vaya.— Me miró. —¿Eres nueva?— Luego apunto hacia la puerta cercana a mi.
—En realidad no, tengo algunos meses viviendo aquí.— Suspiré. —¿Y tú?— Moví mi mano para sostener mejor la bolsa de comida que llevaba.
—Si, apenas llegué hoy en la madrugada.— Hizo una mueca.
Y ahí fue cuando me di cuenta que él, era el causante de todo ese alboroto, el cual me despertó a las cuatro de la mañana.
Pero no dije nada, era nuevo y ahora entendía su necesidad de quizá acomodar sus cosas.
—Así que debo disculparme si cause algún inconveniente, con el ruido.— Se quitó el sombrero.
—Entiendo.— Reí por si acción, parecía como si eso lo hubiera sacado de alguna película romántica. —Supongo que a todos nos pasa, así que no hay problema.— Me encogí de hombros.
Era guapo, eso no lo iba a negar. Si aura de misterio atraía esa parte curiosa de mi, de la cual no estaba tan orgullosa.
Su sonrisa. Tan brillante y llena de sentimientos no expresados, incluso sus ojos eran el reflejo de su sonrisa.
Cuando se aclaró la garganta me di cuenta del que había estado haciendo, así que me disculpé a toda velocidad, cuando sonrió el bochorno subió hasta mi rostro.
Fue tanta mi vergüenza que abrí rápido la puerta para después entrar y cerrar como si un asesino me estuviera persiguiendo.
Mi corazón estaba latiendo demasiado rápido, yo de verdad que debía cambiar, o si no me traería problemas.
Tan metida estaba en lo que había pasado, que no me di cuenta de la presencia extraña en mi sofá.
—¡¿Cómo es posible que no me dijeras la verdad?!
Me asusté por su grito, ¿Qué se creía?
—Basta.— Parpadeé varias veces. —¿Qué haces aquí?— Luego que comprendí la situación me alarme. —¡¿Cómo es que entraron?!— Deje caer mi mochila.
—Pequeñeces.— Rodó los ojos y luego sacudió su mano izquierda, como si está situación no fuera importante. —No eres buena para esconder las cosas, la llave de repuesto la encontre detrás de los números.— Bufó. —Ahora dime la verdad.
—¿De qué hablas?— Di un paso hacia atrás.
—¿Hace cuanto que te enteraste?— Me apunto.
—No se de qué hablas.— Bufé.
—No te hagas la tonta.— Frunció su ceño. —Min Yoongi vive a un lado tuyo, ¿Y no lo sabías?
—¿Quién?— Pregunte con evidente confusión.
Y creo que, al final no le gustó mi respuesta para nada.
—🌌—
—¡Voy a matarte!— Se acercó más.
Ese grito fue lo suficientemente fuerte como para haber alertado a todos mis vecinos, aunque su voz fuera chillona no podía dejar pasar ese pequeño detalle.
—¿Quieres callarte?— Negué. —Van a pensar que en realidad está pasando algo feo aquí.— La hice a un lado.
—Es que no puedo creerlo.— Me siguió. —¿Por qué tienes mejor suerte que yo?— Empezó a lloriquear.
—Basta, no se de qué hablas.— Levanté la bolsa, para después ponerla sobre la mesita que tenía dentro de la cocina.
—Min Yoongi...— Levantó sus manos. —Es tan...— Su rostro cambio. —Y su cuerpo...— Se mordió el labio inferior.
—Asco.— Hice una mueca. —Ten más respeto Lhea.— Luego reí.
Era bueno verla, después de mucho tiempo separadas. Siempre venía bien ponernos al tanto, aunque sus métodos no fueran los mejores, ella jamás cambiaría.
—De verdad que tú eres tan rara.— Se sentó frente a mi. —Un idol vive aún lado tuyo y tú simplemente lo saludas como si fuera cualquier persona normal.— Negó.
Eso me hizo pensar muchas cosas, sin embargo no dije nada, ella estaba alucinado demasiado.
—Ojala que Park Jimin, venga a visitarlo. Para así conocerlo y decirle que es el amor de vida.— Suspiro.
Ella de verdad que estaba loca.
—Lhea en serio, debes dejar de tomar tanto alcohol.— Reí. —Si ellos son idols como tu dices, no creo que se fijen en personas fuera de su círculo artístico.— Saqué la comida de la bolsa, para empezar a cenar. —Así que deja esa idea loca y cuéntame, ¿Qué haces aquí?.
—Rompes mis sueños.— Lloriqueo de nuevo. —Oh, si.— Me robo un pedazo de pollo. —Madre me mandó.— Mastico varias veces y luego trago. —Quiere que la vayas a visitar, al parecer tiene algo importante que decirte.
—¿Y por qué no vino ella?— Fruncí el ceño.
—Porque doce que vives en un basurero y que no está dispuesta a ensuciar su ropa de marca, solo para venir a verte.— Bufó. —Esta loca.— Luego me miró con seriedad. —Padre cree que es mejor así.
—¿De qué hablas?— Me moleste.
Por más de que fuera mi madre, no tenía porque hablar así. Jamás cambiaría y eso era muy lamentable.
—Piénsalo, si madre se entera de donde vives, ella querrá destruir todo con tal de que regreses pidiendo ayuda.— Negó. —Es por eso que acepte venir, no lo hice por ellos, estoy aquí por ti. No quiero que pierdas todo lo que tienes.— Tocó mi mano derecha. —Madre jamás podrá y es obvio que Padre no lo permitirá.
Quería creerle, pero sabía que ellos podían lavarle el cerebro a Lhea con tal de que les ayudará.
Ella era muy amable y buena, se dejaba engañar muy rápido por ellos, es por eso que no se atrevía a salir de ese lugar.
Daba tristeza que en verdad fuera así, Madre debería de aprender que no todo se hace a como ella quiere, es por eso que decidí salir y ser solo yo.
Tome una pieza de pollo antes de que Lhea arrasará con todo, al parecer no había comida nada porque parecía como si en verdad fuera una persona de la calle, negué, tenía que aprender a guardar su dinero.
—No se...— Negué. —Quizás solo quiere decirme mas cosas malas.— Obviamente evite mencionar, lo que en realidad me había dicho Madre una vez salí de casa.
Esa noche llore por su crueldad, incluso Padre me decepcionó, ya que no me defendió y prefirió quedarse callado como siempre.
El dinero le dio la mala felicidad a Madre y Padre solo se resigno.
Todos nos enteramos de la verdad, después de muchos años juntos, Padre enojado en una cena le gritó a Madre que se arrepentía de no haber perseguido al verdadero amor de su vida.
Recuerdo el rostro de Madre, tan cínica e hipócrita, aquella sonrisa burlona.
—No lo sabremos si no vas.— Se encogió de hombros. —Yo te acompaño.— Sonrió.
—Bien.— Aunque no fuera buena idea, lo haría de todas formas.— Mañana iremos, por ahora quiero descansar.— Luego recordé. —Pero temprano porque tengo que trabajar y ya no puedo darme el lujo de llegar tarde.— Me limpie las manos con las servilletas que había traído. —Recoges y si vas a dormir que sea en el sofá.— Sonreí con una pequeña pizca de maldad.
—¡No!— Me gritó. —¡Voy a llamar a Minho!— Lloriqueo.
—¡Haz lo que quieras!— Regresé el grito, pero con una pequeña risa de acompañante.
Tenía que darme un baño, así que me metí ahí antes de mi habitación, me quite la ropa para después meterme bajo el chorro de agua fresca.
Después de algunos buenos minutos, cerré la llave, tome la toalla y la envolví en mi cuerpo, recogí la ropa sucia para después salir y caminar despacio hacia mi habitación.
—¡Nhia!, ¡Ya terminé!
Al escuchar el grito solo rodé los ojos con un pequeño suspiro, Lhea tenía que dejar esa manía, antes de que fuera demasiado tarde y a mí me acusaran de asesinato en primer grado.
No le hice caso, solo me encerré en mi habitación para poder cambiarme tranquila.
La pijama estaba debajo de mi almohada, así que la saqué de ahí para después ponérmela, quería tomar mi tiempo, aunque sabía a la perfección que no se podría debido a una inesperada invitada en mi casa y no solo eso, mañana tenía que pasar por el martirio de mis padres.
Querer resolver las cosas con ellos, era como pedirle al cielo que hiciera caer chocolates, imposible.
Cuando termine con mis cosas, dejé la toalla en una de las sillas que usaba para mi ropa sucia, era lamentablemente lo sabía, sin embargo me prometía mejorar, así fuera de poco a poco.
—Oye Nhia, ¿Ya vas a terminar con eso?— Escuché la voz de Lhea amortiguada, debido a la puerta. —Alguien te busca.
Fruncí el ceño, era demasiado tarde para eso, aunque quizá era la señorita que me rentaba el departamento, aunque éramos pocos, ella siempre estaba al pendiente de los pagos.
Camine hacia la puerta, para después abrirla.
Aunque quizá no debí hacerlo, esos ojos suplicantes por perdón me estaban diciendo a gritos que pasaría lo peor del mundo. Y lo creía, Madre estaba parada mirando todo con evidente asco.
—Nhia, yo de verdad lo evite...
—Esta bien Lhea, tarde o temprano pasaría por esto.— Suspiré. —¿Qué quieres aquí?, Madre.
—Esas no son palabras para dirigirse hacia mi.— Bufó con mucha molestia.
—Ahorrate todo eso Madre.— Me cruce de brazos. —¿Qué quieres?
—Malcriada...— Se acercó a mí con asco. —Quiero que te cases con el hijo de mi mejor amiga, igual ya todo está arreglado, así que es mejor que vengas conmigo de una vez.— Suspiro.
—Estas loca.— Fue lo único que pude decirle.
—Uy si, lo estoy.— La vi sonreír de la forma más horrible posible. —Ahora Lhea.
Cuando quise mirar, ya era demasiado tarde, ahora sentía una pésima sensación en el cuello como si me lo hubieran picado con alfo super filoso.
—Lo siento Nhia, ella ame obligo...
Pero ya no podía articular palabra, lo único que vi fue sus sonrisas llenas de satisfacción, no podía creer realmente que Lhea haya estado involucrado, en algo tan asqueroso.
La oscuridad poco a poco me fue consumiendo, ya no sentía nada ni mucho menos escuchaba, solo esperaba que no fueran a arrepentirse de esto.
Aunque para Madre todo estaba perfecto.
—🌌—
¿Seguimos?
Espero que esta parte les haya gustado, es un poco más larga que la otra versión, ya que escribí el otro capítulo, después de haberlo publicado xd.
Si gustan que siga la historia, por favor no duden en comentarlo por favor, eso sería de gran ayuda para mí.✨
Lamento si hay errores y de igual manera lamento que no pueda mete cursiva :c